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Inversión

El Palacio Lagomarsino, una joya Art Nouveau que San Luis vuelve a poner en venta: ¿Cuánto vale?

Diseñado por Virginio Colombo en 1920, el edificio de Recoleta conserva vitrales, frescos y ornamentaciones originales. Poggi impulsa una nueva subasta tras el intento fallido de 2024

Por José Luis Cieri · 2026-10-14 · 6 min de lectura
El Palacio Lagomarsino, una joya Art Nouveau que San Luis vuelve a poner en venta: ¿Cuánto vale?

El Gobierno de San Luis volvió a poner en venta el antiguo Palacio Lagomarsino, ubicado en Azcuénaga 1083/1087, en Recoleta. La propiedad, que funciona como Casa de San Luis desde 1985, tiene una tasación de USD 2.927.392, cerca de USD 3 millones. El gobernador Claudio Poggi impulsa la operación, cuya apertura de ofertas está prevista para el 10 de diciembre de 2026.

Es el segundo intento de venta. En 2024, la subasta no recibió ofertas. Para el nuevo proceso, el Tribunal Nacional de Tasaciones fijó un valor unos USD 24.000 inferior al precio base anterior.

Una residencia diseñada por Virginio Colombo

El edificio fue proyectado en 1920 por el arquitecto italiano Virginio Colombo para Carlos Lagomarsino, empresario textil vinculado con la fabricación de sombreros. La residencia buscaba expresar la posición económica de la familia a través de una arquitectura cargada de detalles ornamentales.

Columnas con terminaciones decorativas, carpinterías de madera y pisos geométricos forman parte de los detalles originales de la residencia diseñada por Virgilio Colombo (Foto IG: @buenosairesarquitectura)
Columnas con terminaciones decorativas, carpinterías de madera y pisos geométricos forman parte de los detalles originales de la residencia diseñada por Virginio Colombo (Foto IG: @buenosairesarquitectura)

Colombo fue una figura central del Art Nouveau en la Argentina y también diseñó la Casa Calise, en Balvanera. En el Palacio Lagomarsino, el estilo aparece tanto en la fachada como en los ambientes interiores, con líneas curvas, motivos vegetales, figuras fantásticas y una ornamentación minuciosa.

Ignacio Nicolás Berardi, del proyecto Buenos Aires Arquitectura en Instagram, destacó las características de la residencia como ejemplo de esa corriente arquitectónica. Señaló: “La residencia se distingue tanto por su composición exterior como por la riqueza de sus espacios interiores, donde la decoración forma parte central del diseño”.

Vitrales, frescos y detalles de época

La propiedad tiene cuatro pisos y ascensor. Entre sus principales atractivos aparecen un gran vitral cenital que ilumina el acceso y la circulación interior, frescos, estucos, relieves, pisos de madera y ornamentaciones con querubines, dragones y figuras fantásticas.

Las guardas, las lámparas, las columnas decoradas y las carpinterías también forman parte del conjunto. Algunas superficies que parecen de mármol corresponden en realidad a estucos, una técnica que permite reproducir texturas y terminaciones ornamentales. Ese recurso aparece en otras residencias porteñas vinculadas con el mismo lenguaje arquitectónico, como la Casa Calise y la Casa de los Pavos Reales.

La periodista e investigadora urbana Mariela Blanco destacó la importancia de observar los interiores para comprender el estilo del inmueble. “Para entender el estilo, hay que mirar los detalles. El Art Nouveau suele reconocerse en las fachadas, pero acá también aparece en los interiores, en las guardas, las lámparas, los relieves y las terminaciones”, explicó quien presentará su sexto libro patrimonial, Ciudad Cambalache, con un encuentro previsto para el 6 de noviembre a las 19 en el Hotel Claridge.

Los sillones de cuero verde y las lámparas de mesa conviven con espejos, molduras y revestimientos trabajados en uno de los salones del antiguo palacio (Foto: Adrián Cavalheiro)
Los sillones de cuero verde y las lámparas de mesa conviven con espejos, molduras y revestimientos trabajados en uno de los salones del antiguo palacio (Foto: Adrián Cavalheiro)

Blanco también puso el foco en la distribución de los ambientes y en las costumbres domésticas de principios del siglo XX. “En una planta de 150 metros cuadrados, llama la atención la presencia de un único baño, pequeño, como se aprecia en la fotografía. La distribución refleja hábitos domésticos de otra época, cuando las prácticas de higiene y el uso cotidiano del baño eran diferentes de los actuales”, señaló.

Sobre el estado de conservación, la especialista destacó que el inmueble mantiene buena parte de sus características originales, pese a los cambios de uso que atravesó. “La casa se conserva muy bien y permite apreciar algo que muchas veces se pierde en otras residencias. El banco que funcionó allí hizo modificaciones, pero una restauración posterior recuperó buena parte de sus detalles”, afirmó.

Entre los principales detalles arquitectónicos del inmueble se destacan:

  • Vitrales: un gran vitral cenital ilumina el acceso y la circulación interior.

  • Ornamentación: conserva frescos, estucos, relieves, querubines, dragones y figuras fantásticas.

  • Interiores: pisos de madera, guardas, columnas decoradas y carpinterías que mantienen parte de su diseño original.

  • Materiales: algunas superficies que parecen de piedra son estucos trabajados para reproducir texturas y terminaciones.

  • Protección patrimonial: cuenta con catalogación de Nivel Estructural, que restringe las modificaciones y obliga a preservar sus componentes arquitectónicos relevantes.

De residencia familiar a sede de San Luis

La familia Lagomarsino vivió en la propiedad apenas cuatro años. Después, el inmueble tuvo distintos destinos: funcionó como consultorio médico, albergó una escuela de aviación y dependencias de inteligencia aeronáutica hasta 1969 y, en 1973, pasó a manos de una entidad bancaria.

El Gobierno de San Luis lo adquirió en 1984 y lo inauguró como Casa de San Luis en 1985. Desde entonces, funciona como sede de representación provincial en Buenos Aires.

El escudo de San Luis cuelga bajo el cielorraso ornamentado, con relieves dorados y murales azules que distinguen los interiores del Palacio Lagomarsino (Foto IG: @buenosairesarquitectura)
El escudo de San Luis cuelga bajo el cielorraso ornamentado, con relieves dorados y murales azules que distinguen los interiores del Palacio Lagomarsino (Foto IG: @buenosairesarquitectura)

Sin embargo, su mantenimiento representa un costo para las cuentas públicas. Según cifras difundidas por la administración provincial, el edificio demandó $137.500.000 durante el año anterior, equivalentes entonces a unos USD 95.000.

Qué restricciones tendrá el comprador

La propiedad cuenta con protección patrimonial de Nivel Estructural dentro del régimen urbanístico porteño. Esa catalogación exige conservar su tipología, los materiales y las ornamentaciones relevantes, impide ampliar su volumen y restringe las intervenciones que alteren su composición espacial.

Las condiciones representan un factor central para cualquier interesado en la compra. El futuro propietario no podrá disponer libremente de la estructura como en un inmueble sin catalogación, ya que las obras deberán respetar las pautas de preservación correspondientes.

El único baño lujoso de la planta baja (Foto: Mariela Blanco)
El único baño lujoso de la planta baja (Foto: Mariela Blanco)

La posibilidad de desprenderse de la propiedad generó cuestionamientos por su valor histórico y arquitectónico. El senador nacional Bartolomé Abdala expresó su oposición a la venta y planteó que el edificio podría tener otros usos, entre ellos, ofrecer alojamiento a sanluiseños que viajan a Buenos Aires por razones médicas.

Una nueva subasta por casi USD 3 millones

El Gobierno provincial fijó la apertura de ofertas para el 10 de diciembre de 2026. Podrán participar personas físicas y jurídicas, organismos públicos y privados y oferentes extranjeros, de acuerdo con las condiciones establecidas en el pliego.

Los vitrales con escenas figurativas aportan color y luz a los ambientes interiores de la Casa de San Luis, donde se conservan elementos de la decoración original
Los vitrales con escenas figurativas aportan color y luz a los ambientes interiores de la Casa de San Luis, donde se conservan elementos de la decoración original

La nueva subasta vuelve a poner en discusión el destino de una residencia cuyo valor excede el de su ubicación y superficie. Sus vitrales, estucos, frescos y detalles ornamentales permiten reconstruir cómo las familias acomodadas de principios del siglo XX expresaban su posición social a través de la arquitectura.

Para Blanco, preservar estas construcciones resulta fundamental para comprender esa historia urbana. Cerró: “Es vital preservar los detalles que permiten entender cómo se concebían las residencias de las familias acomodadas de principios del siglo pasado”.

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