Palacio Sans Souci de Tandil: de residencia de una familia poderosa a una ruina, su triste historia y proyectos truncos
¿A qué apellido ilustre perteneció esta megapropiedad abandonada? Fue residencia de verano, sede educativa y centro clandestino de detención. Cómo podría recuperarse y volver del olvido

La historia del Palacio Sans Souci, en Tandil (a 350 km de CABA), combina una historia de amor que desafió las normas sociales de comienzos del siglo XX, el esplendor de una de las familias más poderosas de la Argentina, educación rural, dictadura, abandono y distintos intentos de recuperación. La propiedad, que llegó a ocupar unas 66 hectáreas, hoy permanece en estado de semi ruina, mientras parte del enorme predio vuelve a integrarse al crecimiento de la ciudad con un proyecto que contempla 416 viviendas.
El amor que terminó en un palacio
José Santamarina, hijo del poderoso estanciero Ramón Santamarina, pertenecía a una de las familias más reconocidas de Tandil. Sarah Wilkinson, en cambio, era hija de un empleado ferroviario y tenía un origen social mucho más humilde. La relación entre ambos desafió las convenciones de la época y la pareja decidió casarse en secreto.
En 1910, José encargó la construcción de una residencia de verano sobre las tierras que había heredado de su padre. El lugar recibió el nombre de Sans Souci, en referencia al hotel de Baden-Baden, en Alemania, donde la pareja había pasado temporadas.
La construcción fue concebida como una residencia de lujo y reflejó la posición económica de los Santamarina. El palacio, de estilo normando, tenía tres niveles y numerosas habitaciones. Los baños contaban con mármol de Carrara y grifería de plata, mientras que el edificio incorporaba ascensor y calefacción central, dos adelantos poco habituales para aquellos años.
El conjunto estaba rodeado por jardines y una extensa arboleda. Sarah Wilkinson también tuvo participación en el diseño del parque, que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los elementos que explican el valor paisajístico de la propiedad.
De residencia de verano a propiedad del Estado
El esplendor de Sans Souci comenzó a declinar después de la crisis económica de 1930. Hacia 1940, la propiedad fue puesta en venta, pero no aparecieron compradores dispuestos a pagar el valor que pretendían sus dueños.
En 1949, el Estado bonaerense expropió el predio y lo convirtió en residencia de descanso de los gobernadores de la provincia. Durante esos años, el palacio dejó de ser una residencia privada y pasó a cumplir una función institucional.

El cambio volvió a producirse en 1955. Después de la Revolución Libertadora, la propiedad fue restituida a la familia Santamarina. Sus integrantes decidieron entonces entregarla al Estado provincial con fines educativos.
A partir de allí comenzó una de las etapas menos conocidas pero más importantes de la historia del lugar.
Un instituto educativo modelo
En 1957 comenzó a funcionar en el predio la Escuela Hogar Agraria Femenina Eduardo Olivero. Poco después, en 1959, se creó el Instituto Superior de Educación Rural, conocido como ISER.
La institución fue considerada un modelo de formación para la educación rural. Allí estudiaban jóvenes de distintos puntos del país y el predio permitía combinar la enseñanza teórica con actividades prácticas. Había huertas, tambos, gallineros y otras instalaciones vinculadas con la formación de los alumnos.
El antiguo palacio de una familia de la elite se había convertido así en un centro de educación pública. Durante años, Sans Souci estuvo asociado a la formación de maestras y especialistas destinados a trabajar en ámbitos rurales.
La investigación histórica realizada recientemente por especialistas de la Universidad Nacional del Centro reconstruyó más de un siglo de vida del inmueble y destaca precisamente ese pasaje: de escenario de la elite económica a espacio de educación superior y, posteriormente, sitio de memoria y patrimonio de Tandil.
El capítulo más oscuro
La historia cambió abruptamente en 1976. Con la llegada de la dictadura militar, el ISER fue cerrado y los alumnos debieron abandonar el predio. Un grupo del Ejército se instaló allí durante las semanas previas al cierre definitivo.
El lugar quedó bajo control de fuerzas de seguridad y distintas investigaciones y testimonios lo vinculan con el funcionamiento de un centro clandestino de detención. El período represivo agregó una dimensión completamente distinta a la historia de Sans Souci.

Con el regreso de la democracia, en 1983, el predio volvió al Ministerio de Educación bonaerense. Sin embargo, el edificio ya se encontraba en un proceso de deterioro. Con el paso de los años se produjeron saqueos, desmantelamientos y daños en la construcción.
La situación llegó a tal punto que el antiguo palacio perdió buena parte de sus elementos originales. Pisos, escaleras, instalaciones y otros componentes fueron desapareciendo, mientras la estructura quedaba cada vez más expuesta al abandono.
Los intentos de recuperar el palacio
La preocupación por el futuro de Sans Souci no es reciente. En 1995, el predio fue declarado patrimonio histórico de Tandil. Desde entonces surgieron diferentes iniciativas para encontrarle un nuevo destino y evitar que el edificio continuara deteriorándose.
En 2008 aparecieron proyectos legislativos destinados a impulsar su recuperación. También se analizaron alternativas vinculadas con la educación, el turismo, la recreación y la actividad cultural.
Uno de los proyectos proponía recuperar el edificio central para actividades educativas y desarrollar un hotel escuela destinado a la formación en hotelería, turismo y gastronomía. La idea buscaba aprovechar tanto la arquitectura del palacio como la superficie del predio.
Pero las iniciativas no lograron resolver el problema estructural de fondo: la magnitud de la inversión necesaria para recuperar una construcción de estas características.

En 2009, además, un incendio provocó daños muy importantes y profundizó el deterioro. Desde entonces, Sans Souci quedó como una de las grandes propiedades históricas de Tandil que esperan una recuperación definitiva.
De la mansión de los Santamarina a 416 viviendas
El enorme tamaño del predio volvió a ponerlo en el centro de la planificación urbana. La Provincia impulsó un proyecto que contempla 416 viviendas y 360 lotes con servicios, además de infraestructura, espacios verdes y equipamiento comunitario.
La primera etapa comprende 156 viviendas. El proyecto también incorpora jardín de infantes, escuela secundaria, centro de salud, calles, veredas, redes de servicios y espacios públicos.
Una parte importante de las tierras quedará destinada a espacios verdes, con preservación de la vegetación existente. Al mismo tiempo, la planificación contempla la recuperación patrimonial del Palacio Sans Souci.
El desarrollo habitacional cambia así el destino de una superficie que durante décadas permaneció prácticamente aislada dentro de la ciudad. Las tierras que fueron escenario de la vida privada de los Santamarina ahora están destinadas a generar viviendas para familias de Tandil, mientras el antiguo palacio espera una intervención que permita conservar su arquitectura y su historia.

Los principales hitos de Sans Souci:
1910: José Santamarina construye el palacio como residencia de verano.
1940: la propiedad sale a la venta después del deterioro económico provocado por la crisis de los años 30.
1949: el Estado bonaerense expropia el predio y lo convierte en residencia de descanso de los gobernadores.
1955: la propiedad vuelve a la familia Santamarina, que decide entregarla al Estado para uso educativo.
1957: comienza a funcionar la Escuela Hogar Agraria Femenina Eduardo Olivero.
1959: se crea el Instituto Superior de Educación Rural, ISER.
1976: el ISER cierra durante la dictadura y el predio queda vinculado con la represión ilegal.
1983: con el regreso de la democracia, Sans Souci vuelve al ámbito educativo, pero ya presenta un fuerte deterioro.
1995: el predio es declarado patrimonio histórico de Tandil.
2008: surgen nuevas iniciativas para recuperar el palacio.
2009: un incendio profundiza el deterioro del edificio.
Actualidad: el predio forma parte de un proyecto urbanístico que contempla 416 viviendas, lotes con servicios, equipamiento público y recuperación patrimonial del palacio.

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