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Contrato de alquiler electrónico: cómo hacerlo, requisitos y ventajas frente al papel

Firmar un alquiler sin imprimir ni encontrarse en persona ya es habitual en la Argentina. Una guía práctica sobre qué se necesita, qué plataformas existen y por qué tiene plena validez legal.

Redacción Ladrillo.info · 2026-06-10 · 4 min de lectura
Contrato de alquiler firmado en una notebook

El contrato de alquiler electrónico dejó de ser una rareza para volverse una opción cotidiana entre inquilinos, propietarios e inmobiliarias. Se trata de un acuerdo de locación que se redacta, firma y conserva en formato digital, sin necesidad de imprimir hojas ni coordinar una reunión presencial para estampar la firma. La pregunta que muchos se hacen es si ese documento vale lo mismo que el de papel. La respuesta corta es que sí, siempre que se respeten ciertos requisitos. Esta guía explica cómo funciona, qué se necesita y qué conviene tener en cuenta.

Por qué un contrato digital es válido

El marco legal argentino ya contemplaba esta modalidad antes de que se volviera masiva. La regla general del Código Civil y Comercial es que, salvo cuando una norma exige escritura pública o firma manuscrita, las partes pueden acordar el contrato de la forma que prefieran: en papel o por medios electrónicos. La locación de vivienda no requiere escritura pública, de modo que puede celebrarse de manera digital.

A eso se suma la Ley 25.506 de Firma Digital, que reconoce valor jurídico a los documentos electrónicos. Acá conviene distinguir dos conceptos que suelen confundirse. Según el propio Estado nacional, la firma electrónica es un conjunto de datos electrónicos asociados de forma lógica a otros datos, que la persona usa para identificarse, pero "no tiene idéntico valor que la firma manuscrita". La firma digital, en cambio, es "la versión digital con idéntico valor que la firma manuscrita": aplica a un documento un procedimiento matemático y requiere un certificado emitido por una autoridad certificante autorizada.

La diferencia práctica está en la carga de la prueba. Con firma digital, quien cuestione su validez debe presentar las pruebas. Con firma electrónica, es el firmante quien debe demostrar que la firma es auténtica si surge un conflicto. Ninguna de las dos es inválida, pero la firma digital ofrece una posición probatoria más cómoda ante un eventual litigio.

Qué se necesita para hacerlo

Los elementos básicos para cerrar un alquiler de forma electrónica son pocos y accesibles:

  • El texto del contrato en formato digital, con las cláusulas que correspondan según el Código Civil y Comercial vigente.
  • Identificación de las partes. Cuando se busca el mayor respaldo, la validación biométrica de identidad puede conectarse con el Registro Nacional de las Personas (Renaper).
  • Un método de firma: firma electrónica a través de una plataforma, o firma digital con certificado emitido por un prestador autorizado. Cualquier persona puede tramitar gratuitamente su certificado de firma digital ante una autoridad certificante.
  • Un dispositivo con conexión: las plataformas modernas permiten firmar desde una computadora o un celular.

Plataformas y caminos disponibles

Existen varias vías. Algunas plataformas internacionales de firma electrónica, como DocuSign o Signaturit, permiten cargar el documento, enviarlo a las partes para que lo firmen y almacenarlo digitalmente. En el plano notarial, los colegios de escribanos desarrollaron sistemas propios para certificar a distancia: el escribano carga el documento, el cliente lo abre desde una aplicación mediante un código y firma con el dedo o un lápiz óptico, todo dentro de una videollamada con la comunicación encriptada. Esta certificación notarial agrega una capa de seguridad jurídica frente a futuras controversias.

La elección depende del nivel de respaldo buscado. Para muchos alquileres alcanza con una plataforma de firma electrónica; cuando las partes quieren máxima certeza probatoria, conviene la firma digital con certificado o la intervención notarial.

Ventajas frente al papel

Los beneficios que destaca el sector son concretos. Se eliminan los traslados y la necesidad de coincidir físicamente, algo especialmente útil cuando alguna de las partes está en otra ciudad. Se agiliza el cierre de la operación, se reduce el uso de papel y el documento queda almacenado de forma ordenada y recuperable. Las plataformas serias encriptan las comunicaciones y siguen estándares de seguridad reconocidos, lo que protege la integridad del archivo: una de las funciones de la firma digital es, justamente, permitir detectar cualquier alteración posterior del documento.

Conviene aclarar que la modalidad electrónica no reemplaza la prudencia habitual de toda locación. Sigue siendo recomendable revisar las cláusulas, verificar la identidad de la contraparte y conservar copias del documento firmado. La tecnología cambia el soporte y la logística, no las obligaciones de fondo del contrato.

Redacción Ladrillo.info

Fuentes

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