El mercado inmobiliario premium incorporó una propiedad con una historia singular. Salió a la venta por USD 930.000 el dúplex ubicado en el último piso del edificio de Juncal y Uruguay, en Recoleta, conocido por albergar durante años el departamento donde vivió la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La esquina adquirió una fuerte exposición pública a partir de las concentraciones de militantes frente al domicilio de la exmandataria y del intento de atentado ocurrido en septiembre de 2022. Desde entonces, el edificio se transformó en uno de los inmuebles más reconocidos del país, aunque su valor también está respaldado por su arquitectura y ubicación.
La unidad pertenece a Ximena de Tezanos Pinto, quien durante años ocupó el departamento situado inmediatamente encima del de Cristina Kirchner.

La vivienda también ganó notoriedad porque desde sus balcones se exhibieron distintos mensajes políticos que tuvieron amplia repercusión mediática.
Un departamento que se acerca más al concepto de una casa
Más allá de su historia, la propiedad sobresale por un atributo poco habitual en Recoleta: ofrece dimensiones, distribución y espacios exteriores propios de una casa, algo difícil de encontrar en edificios tradicionales del barrio.

El dúplex cuenta con 280 m2 cubiertos, distribuidos en nueve ambientes, con orientación este y una marcada luminosidad gracias a su ubicación en esquina y a que ocupa el último piso del edificio.
En la planta principal dispone de un amplio hall de recepción, living, comedor, escritorio, cuatro dormitorios en suite —incluida una master suite con vestidor—, cocina con espacio para comedor diario, una kitchenette auxiliar que comparten tres de las suites, toilette, baño y dependencias de servicio. Conserva, además, los pisos originales de parquet y un esquema de doble circulación que aporta mayor funcionalidad a la vida cotidiana.

La vivienda reúne cuatro dormitorios en suite, seis baños y un toilette, una configuración muy poco frecuente dentro del mercado residencial de Recoleta. Otro dato que refleja la categoría del inmueble son las expensas, que ascienden a $1.600.000 mensuales, en línea con la superficie y las prestaciones que ofrece el edificio.

«Es una propiedad con una distribución muy funcional y un metraje que prácticamente no existe en la oferta actual de Recoleta. El valor acompaña las prestaciones que ofrece este tipo de inmuebles dentro del segmento premium», explicó Iuri Izrastzoff, titular de Izrastzoff Inmobiliaria.
Terraza privada con pileta y un departamento independiente
Uno de los principales diferenciales aparece en la planta superior. Allí funciona un departamento independiente de aproximadamente 30 m2, equipado con cocina y baño, que puede destinarse a huéspedes, oficina profesional o vivienda auxiliar.

Ese nivel también concentra el lavadero y una terraza exclusiva de 120 m2, equipada con parrilla y pileta, una característica excepcional dentro de edificios clásicos de Recoleta. Además, tanto la planta superior como la terraza cuentan con accesos independientes, lo que amplía las posibilidades de uso y brinda mayor privacidad.
Gracias a esta configuración, la propiedad combina las comodidades de una vivienda unifamiliar con la seguridad y los servicios propios de un edificio.
Una remodelación integral que revalorizó la unidad
La actual propietaria adquirió el inmueble hace más de tres décadas, cuando presentaba un importante estado de deterioro. Tras una remodelación integral, el departamento recuperó gran parte de sus atributos originales y fue adaptado a las necesidades de una familia.

El edificio, de casi 90 años de antigüedad, conserva materiales y detalles constructivos propios de la arquitectura residencial de la época. La combinación de amplios ambientes, cuatro suites, espacios de servicio, un departamento independiente y una terraza con pileta permitió posicionar a esta unidad entre las propiedades más singulares del segmento premium porteño.
Recoleta mantiene la demanda por las grandes superficies
La comercialización coincide con un momento de recuperación del mercado residencial, impulsado por el regreso del crédito hipotecario y una mayor demanda de inmuebles usados bien ubicados y listos para habitar.
Dentro de ese escenario, las unidades de grandes dimensiones continúan siendo escasas en Recoleta, especialmente aquellas que incorporan espacios abiertos de uso exclusivo, pileta y parrilla.

Izrastzoff señaló: «No aparecen con frecuencia propiedades de estas características. Además de la superficie y la calidad constructiva, esta unidad tiene un valor distintivo por la historia del edificio y por tratarse de una tipología prácticamente única dentro del barrio».
Un edificio con historia arquitectónica
El inmueble también posee un importante valor patrimonial. Fue proyectado por el estudio Sánchez, Lagos y de la Torre, responsable de algunas de las obras más emblemáticas de la arquitectura argentina, entre ellas el edificio Kavanagh (ubicado en Retiro, frente a la Plaza San Martín).

La construcción conserva materiales, detalles y proporciones propios de la arquitectura residencial de mediados del siglo XX, mientras que su ubicación, frente a edificios históricos y a pocos metros de la plaza Vicente López, refuerza su atractivo para quienes buscan vivir en uno de los sectores más tradicionales de Buenos Aires.

«Además de sus dimensiones, es un departamento que reúne atributos muy difíciles de encontrar juntos en Recoleta: cuatro suites, terraza propia con pileta y parrilla, un departamento independiente y la calidad constructiva de un edificio histórico. Son propiedades que aparecen muy pocas veces en el mercado», concluyó Izrastzoff.