La transformación digital también llegó al mundo notarial. Lo que hasta hace pocos años parecía imposible, como firmar un contrato, una autorización de viaje o un boleto de compraventa con la firma certificada por un escribano desde otro país, o realizar trámites completamente digitales, hoy forma parte de una realidad que modifica la manera de trabajar de los escribanos y también la experiencia de quienes compran, venden o heredan un inmueble..
En ese escenario, Diego Molina, presidente del Consejo Federal del Notariado Argentino, participó del streaming de Ladrillo.Info en YouTube, conducido por Ezequiel Díaz, donde analizó los cambios que atraviesa la profesión, defendió el valor de la seguridad jurídica y respondió a varios de los cuestionamientos que suelen aparecer alrededor de la actividad notarial.
Durante la entrevista también habló del avance de la inteligencia artificial, de la modernización de los registros, de la posibilidad de firmar contratos, autorizaciones de viaje o boletos de compraventa con firmas certificadas por escribanos desde cualquier lugar del mundo y del debate que abrió el Gobierno nacional sobre la desregulación de las profesiones colegiadas.
«La tecnología cambió muchísimo nuestra actividad. Hoy una persona puede firmar un contrato, una autorización de viaje o un boleto de compraventa con su firma certificada por un escribano desde Estados Unidos o cualquier otro país del mundo. Ese documento tiene plena validez jurídica en la Argentina», dijo Molina.
Una profesión que también cambió con la tecnología
El presidente del Consejo Federal explicó que el notariado argentino incorporó herramientas digitales mucho antes de que la pandemia acelerara ese proceso.
Según comentó, hoy conviven documentos electrónicos, firmas digitales, protocolos informatizados y sistemas que permiten verificar identidades con altos niveles de seguridad.
«La pandemia aceleró procesos que ya estaban previstos. Nosotros ya trabajábamos sobre la digitalización y eso permitió responder rápidamente cuando la sociedad necesitó soluciones», señaló.
En ese proceso también aparecieron nuevas herramientas para facilitar operaciones internacionales. Molina recordó que una persona que reside en otro país ya no necesita viajar para firmar determinados actos jurídicos.
«Hoy alguien que vive en Estados Unidos o en cualquier otro país puede firmar un contrato, una autorización de viaje o un boleto de compraventa con su firma certificada por un escribano desde su teléfono celular. Eso parecía ciencia ficción hace algunos años y ahora forma parte del trabajo cotidiano», explicó.
El dirigente aclaró que cada procedimiento cumple estrictos controles de identidad y autenticidad: «No se trata solamente de incorporar tecnología. La clave consiste en mantener la seguridad jurídica que caracteriza al sistema notarial argentino».
Inteligencia artificial, una herramienta que llegó para quedarse
Otro de los temas que ocupó buena parte de la conversación fue el avance de la inteligencia artificial.
Molina consideró que la profesión no puede darle la espalda a esa transformación. Comentó: «La inteligencia artificial llegó para quedarse. El desafío consiste en aprender a utilizarla correctamente».

A su criterio, estas herramientas permitirán agilizar tareas repetitivas, ordenar información y mejorar procesos administrativos, aunque dejó en claro que nunca reemplazarán el análisis jurídico que realiza un escribano.
«La inteligencia artificial puede ayudar muchísimo, pero las decisiones siguen dependiendo de las personas. El criterio jurídico no se reemplaza con un algoritmo», afirmó.
También recomendó incorporar estas tecnologías dentro de un marco ético que preserve la confidencialidad de la información. Remarcó: «La protección de los datos personales resulta fundamental. La tecnología tiene que servir para brindar mejores respuestas sin poner en riesgo derechos».
El debate por la desregulación
Uno de los momentos más importantes de la entrevista apareció cuando Ezequiel Díaz consultó sobre la intención del Gobierno nacional de avanzar con distintos procesos de desregulación.
Molina diferenció claramente la simplificación administrativa de la eliminación de controles profesionales. «Siempre apoyamos todas las medidas que permitan agilizar trámites o facilitarle la vida a la gente. Lo que no puede perderse es la seguridad jurídica», respondió.

En ese sentido recordó que el escribano no representa únicamente a una de las partes. Explicó: «Nuestro trabajo consiste en brindar imparcialidad. Debemos proteger a todos los involucrados en una operación».
Según sostuvo, ese equilibrio constituye una de las principales fortalezas del sistema latino de notariado.»Cuando una persona compra una vivienda realiza probablemente la inversión más importante de su vida. Necesita garantías de que todo está correctamente instrumentado», señaló.
El presidente del Consejo Federal agregó que el control preventivo evita numerosos conflictos judiciales.
«Muchos problemas nunca llegan a un juicio justamente porque antes existió una correcta intervención notarial», dijo.
Los mitos sobre el costo de una escritura
Uno de los conceptos más contundentes de toda la entrevista apareció cuando Molina respondió a una crítica frecuente dentro del mercado inmobiliario. «Los escribanos no encarecen una operación. Lo que verdaderamente pesa son los impuestos», afirmó.
Explicó que muchas veces la sociedad incorpora dentro del mismo concepto gastos que corresponden a tributos nacionales, provinciales y municipales.
Precisó: «Cuando una persona observa el costo total de una escritura suele creer que todo corresponde al escribano y eso no es así».
Además recordó que buena parte de esos importes termina en distintos organismos públicos, mientras que los honorarios profesionales representan apenas una parte del costo total de la operación.
Cómo se accede hoy a una escribanía
Otro de los temas que abordó Molina fue uno de los mitos más repetidos sobre la profesión: la supuesta herencia de los registros notariales.
El presidente del Consejo Federal aclaró que ese sistema dejó de existir hace décadas y explicó cómo funciona actualmente el acceso a la actividad: «Existe la idea de que las escribanías pasan de padres a hijos. Eso ya no ocurre. Hoy el acceso se realiza mediante concursos públicos, con reglas claras y exigencias académicas muy importantes».
Recordó que cada provincia posee su propia legislación y sus mecanismos de selección, aunque todas comparten un mismo criterio: garantizar la idoneidad profesional.

«El escribano debe prepararse durante muchos años. Después llega una instancia de concurso donde se evalúan conocimientos técnicos y capacidad profesional», comentó.
Según indicó, ese esquema busca asegurar que quienes acceden a un registro notarial cuenten con la formación necesaria para intervenir en actos de enorme trascendencia patrimonial.
Sostuvo: «Detrás de cada escritura existen derechos, patrimonio y muchas veces el esfuerzo de toda una vida. Por eso la responsabilidad es enorme».
El valor de la prevención
Durante la charla también explicó que buena parte del trabajo del escribano permanece invisible para quienes participan de una operación inmobiliaria.
Antes de una firma existe un proceso de análisis documental que incluye el estudio de títulos, la verificación de inhibiciones, embargos, capacidad de las partes y distintos controles registrales.
«La gente suele ver únicamente el momento de la firma, pero antes existe un trabajo muy importante que permite evitar futuros conflictos», señaló.
A su criterio, esa tarea preventiva representa una de las principales fortalezas del sistema notarial argentino: «Nuestro objetivo consiste en que las partes firmen con tranquilidad y con la certeza de que todo se encuentra correctamente instrumentado».
Molina agregó que muchas controversias judiciales nunca llegan a producirse precisamente porque esos controles detectan inconvenientes antes de concretar una operación. «La seguridad jurídica no aparece por casualidad. Es el resultado de un trabajo previo muy profundo», remarcó.
Un sistema federal
Como presidente del Consejo Federal del Notariado Argentino, Molina también se refirió al trabajo conjunto que realizan los colegios notariales de todo el país.
Explicó que la entidad coordina políticas comunes, impulsa procesos de capacitación permanente y acompaña la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas.

«Argentina tiene un sistema federal y cada provincia posee particularidades propias. El Consejo permite unificar criterios y fortalecer el trabajo institucional», dijo.
Además destacó la importancia de mantener una actualización constante frente a los cambios normativos y tecnológicos.
«La capacitación ya no puede ser ocasional. Hoy forma parte del ejercicio diario de la profesión», sostuvo.
Según explicó, los cambios normativos, las nuevas plataformas digitales y el desarrollo de la inteligencia artificial obligan a una formación permanente.
El desafío de acercar el notariado a la sociedad
Molina también reconoció que durante muchos años la actividad notarial permaneció lejos de la agenda pública.
Por ese motivo valoró la posibilidad de participar en espacios de difusión como el streaming de Ladrillo.Info. Comentó: «Los escribanos siempre estuvimos bastante escondidos. Estos espacios permiten explicar qué hacemos, por qué intervenimos y cómo protegemos los derechos de las personas».
Recordó que muchas consultas aparecen después de temas que alcanzan gran repercusión pública, como disputas por herencias, testamentos o medidas de autoprotección.
«Cuando ocurre un caso conocido, mucha gente descubre herramientas jurídicas que desconocía completamente», explicó.

En ese sentido destacó que la difusión ayuda a que las personas tomen decisiones con mayor información. Afirmó: «Muchas veces recibimos mensajes de personas que nos dicen que una entrevista les permitió entender un tema y decidir qué hacer. Ese también es un objetivo muy importante».
Una profesión que busca adaptarse sin perder su esencia
A lo largo de toda la entrevista quedó claro que el notariado atraviesa uno de los procesos de transformación más importantes de las últimas décadas.
La digitalización, la firma remota, la inteligencia artificial y la modernización de los registros modifican la forma de trabajar, aunque, según Molina, el objetivo permanece intacto: «La tecnología cambia las herramientas, pero no modifica nuestra función principal, que consiste en brindar seguridad jurídica».
Para el presidente del Consejo Federal del Notariado Argentino, el desafío pasa por incorporar innovación sin resignar controles ni garantías para los ciudadanos.
«Cada avance tecnológico tiene que servir para facilitar la vida de las personas, nunca para generar incertidumbre», sostuvo.
Antes de finalizar la entrevista, también dejó una reflexión sobre la importancia de acercar el derecho a la sociedad y comunicar mejor el trabajo cotidiano del notariado. Molina concluyó: «Está bueno explicar qué hacemos, en qué actos intervenimos y por qué protegemos los derechos de las personas. Cuando la gente conoce nuestro trabajo entiende mucho mejor el valor que tiene la seguridad jurídica».