Tras más de una década de demoras, la Ciudad de Buenos Aires avanza con uno de los proyectos turísticos más ambiciosos de los últimos años: la construcción de la Rueda de Buenos Aires, una noria de gran escala que se instalará en el Dique 1 de Puerto Madero y que apunta a convertirse en un nuevo emblema urbano.
El desarrollo implica una inversión superior a los $10.000 millones —equivalente a más de USD 7.000.000— y está impulsado por el sector privado, sin aporte de fondos públicos. La ejecución de la obra está a cargo de la constructora GCDI, mientras que el desarrollo, financiamiento y operación corresponden a la firma RDBA S.A.
El proyecto, inspirado en modelos internacionales como el London Eye, busca replicar el concepto de ruedas panorámicas instaladas en grandes ciudades del mundo, con el objetivo de potenciar el turismo y sumar una nueva experiencia urbana en uno de los puntos más dinámicos de la capital.
En donde se edificará
La estructura se emplazará sobre el margen sudoeste del Dique 1, una ubicación estratégica que permitirá vistas abiertas hacia el Río de la Plata, la Reserva Ecológica y el skyline del centro porteño.
En términos técnicos, la rueda tendrá una altura superior a los 80 metros y un diámetro cercano a los 79 metros, con un peso total de unas 488 toneladas. Contará con 36 cabinas cerradas, climatizadas y vidriadas, cada una con capacidad para ocho personas, lo que permitirá transportar hasta 288 visitantes por vuelta.
La base se apoyará sobre una plataforma de hormigón armado de más de 1.100 m2 construida sobre el espejo de agua, uno de los desafíos técnicos más relevantes del proyecto. Además, incorporará iluminación LED de última generación, pensada tanto para su funcionamiento como atractivo nocturno.

El componente principal de la noria está siendo fabricado en China por Jinma Entertainment Corporation, especializada en este tipo de estructuras a nivel global.
Una historia de demoras y cambios
La iniciativa comenzó a tomar forma en 2016, pero atravesó múltiples obstáculos que postergaron su ejecución. En un primer momento, la rueda iba a instalarse en el Dique 2, frente a la Universidad Católica Argentina, pero las objeciones de la institución y de vecinos obligaron a relocalizar el proyecto.
A esto se sumaron dificultades operativas, especialmente durante la pandemia, y trabas vinculadas a la importación de componentes clave, lo que demoró el cronograma original.
Finalmente, en 2024 el Gobierno de la Ciudad otorgó los permisos necesarios para avanzar con la obra. Entre ellos se incluyen la ocupación del espacio público, la aprobación del proyecto ejecutivo y la declaración de interés turístico.

La Corporación de Planeamiento Metropolitano, titular del terreno, supervisa el desarrollo. El esquema contempla una concesión: la empresa privada asume la inversión y, a cambio, abona un canon anual. Una vez finalizado el plazo, la estructura podrá pasar a manos del Estado o ser desmontada.
Cuánto costará la experiencia
Aunque todavía no se definieron los precios de las entradas, existen referencias internacionales que permiten anticipar el posicionamiento del proyecto.
- London Eye (Londres): alrededor de USD 40 por persona.
- Seattle Great Wheel (Estados Unidos): cerca de USD 23.
- Singapore Flyer (Singapur): unos USD 31.
En todos los casos, se trata de atracciones independientes, ubicadas en zonas de alto flujo turístico y con fuerte integración al entorno urbano.

A nivel local, el antecedente más cercano es la vuelta al mundo del Parque de la Costa, aunque en ese caso forma parte de un paquete de juegos más amplio y no de una experiencia individual como la que se proyecta en Puerto Madero.
Qué impacto tendrá en la Ciudad
El avance de la obra marca un punto de inflexión para un proyecto que durante años quedó relegado. Actualmente, en el predio solo se observa el vallado perimetral, pero ya se trabaja en la ingeniería de detalle y en la planificación de las etapas constructivas.
La expectativa oficial es que la rueda se convierta en un nuevo punto de referencia dentro del circuito turístico porteño, sumando una atracción de escala internacional en una zona que ya concentra desarrollos residenciales, corporativos y gastronómicos.
Puerto Madero, caracterizado por su perfil moderno y su alto valor inmobiliario, incorporará así un nuevo elemento distintivo que podría reforzar su posicionamiento tanto a nivel local como internacional.
Si se cumplen los plazos previstos, la Rueda de Buenos Aires estará operativa en aproximadamente 15 meses. Con ello, la ciudad sumará una nueva postal urbana y se integrará al grupo de capitales que cuentan con este tipo de atracciones, combinando entretenimiento, paisaje y proyección turística en una misma propuesta.