Durante los últimos años, la economía argentina convivió con inflación de tres dígitos, cepo cambiario, múltiples tipos de cambio, restricciones a las importaciones y una fuerte pérdida de confianza sobre las reglas de juego. Para Ramiro Castiñeira, ese ciclo quedó atrás y el país transita una transformación económica que puede modificar el escenario para la inversión, el crédito y el mercado inmobiliario.
El economista y director de Econométrica participó del streaming de Ladrillo.Info en Youtube, conducido por Ezequiel Díaz, donde analizó las principales variables que hoy condicionan la actividad económica: inflación, tipo de cambio, crédito, inversión y mercado inmobiliario.
Durante la entrevista sostuvo que la Argentina atraviesa un proceso de cambio estructural que podría abrir una nueva etapa para el financiamiento hipotecario y la recuperación de la actividad privada.
“Argentina atravesó el período más largo sin crecimiento económico de su historia. Fueron 15 años de estancamiento. Incluso superó a la denominada década perdida de los años 80”, afirmó.
Según su mirada, la administración de Javier Milei logró evitar una crisis de mayores proporciones mediante el ordenamiento fiscal y monetario. Sin embargo, considera que el proceso actual va mucho más allá de una simple desaceleración de la inflación.
“Argentina volvió a un esquema donde se respeta la propiedad privada, existe un único mercado cambiario y los precios funcionan con mayor libertad”, planteó.
El cambio de modelo que explica la nueva etapa
Para Castiñeira, la economía argentina atraviesa una transformación estructural que busca corregir distorsiones acumuladas durante años.
El economista recordó que durante mucho tiempo convivieron controles de precios, restricciones cambiarias y fuertes intervenciones sobre distintos mercados, situaciones que terminaron afectando la inversión y el crecimiento.
Desde su perspectiva, la primera etapa del actual programa económico consistió en eliminar el déficit fiscal y frenar la emisión monetaria que alimentaba la inflación.
La segunda pasó por recomponer el funcionamiento del sistema de precios y normalizar variables clave de la economía.

Ahora, considera que comenzó una tercera fase enfocada en desmontar privilegios, regulaciones y distorsiones que condicionan la competitividad.
“Hoy la Argentina está desarmando estructuras que durante años generaron beneficios para algunos sectores y costos para el resto de la economía”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que la continuidad del proceso dependerá menos de los dirigentes y más de la decisión de la sociedad de respaldar un determinado rumbo económico.
El rol del crédito hipotecario
Uno de los temas centrales de la entrevista estuvo vinculado al resurgimiento del crédito, una herramienta que prácticamente desapareció durante la última década.
Para Castiñeira, el mercado financiero argentino todavía opera muy por debajo de su potencial. El crédito pasó de representar cerca del 5% del PBI a niveles cercanos al 10%, aunque el hipotecario todavía no alcanza medio punto del producto.
La comparación internacional permite dimensionar el recorrido pendiente. Mientras países como Chile cuentan con sistemas financieros que superan ampliamente el 80% o 100% del PBI en crédito, Argentina todavía exhibe niveles muy reducidos.
“El crédito hipotecario recién está reapareciendo después de años de inexistencia. Incluso hubo bancos que tuvieron que volver a crear equipos especializados porque directamente habían desaparecido”, explicó.
La recuperación del financiamiento aparece como uno de los factores más relevantes para el mercado inmobiliario, especialmente en un país donde la compra de viviendas dependió históricamente del ahorro propio.
Qué necesita la Argentina para consolidar el financiamiento
El economista remarcó que el crédito no surge únicamente por decisión de los bancos.
Su desarrollo depende de un conjunto de condiciones macroeconómicas que permitan generar confianza de largo plazo.
Entre los factores que considera esenciales aparecen:
• Equilibrio fiscal sostenido.
• Estabilidad monetaria.
• Respeto por la propiedad privada.
• Reglas previsibles para la inversión.
• Recuperación del ahorro dentro del sistema financiero.
Según explicó, cuando el Estado absorbe recursos para financiar déficits permanentes, el crédito al sector privado pierde espacio.
“Si el ahorro termina financiando al Estado, desaparece la posibilidad de financiar familias y empresas”, sostuvo.
A su entender, la estabilidad constituye la principal condición para que los préstamos hipotecarios ganen profundidad y volumen durante los próximos años.
El impacto sobre el mercado inmobiliario
La conversación también abordó el presente y las perspectivas del mercado inmobiliario. Para Castiñeira, la recuperación económica puede transformarse en un factor positivo para la valorización de los activos inmobiliarios.
Sin embargo, advirtió que el ladrillo ya no compite únicamente contra sí mismo. Durante décadas, muchos argentinos utilizaron los inmuebles como refugio frente a la inflación, la incertidumbre y el riesgo financiero. En un contexto más estable aparecen nuevas alternativas de inversión que pueden captar parte de esos fondos.
“Cuando baja el riesgo país, también aparecen otras opciones para invertir. Eso modifica parte de la demanda tradicional que tenía el mercado inmobiliario”, señaló.
Aun así, considera que el sector mantiene fundamentos sólidos. Si la economía logra sostener una trayectoria de crecimiento, el valor de los inmuebles podría acompañar ese proceso.

“Si la Argentina crece, el capital argentino se va a valorizar y eso también se reflejará en el precio del metro cuadrado”, sostuvo.
Vivienda, inversión y crecimiento
Más allá de la evolución de los precios, Castiñeira entiende que el principal desafío consiste en construir previsibilidad.
La compra de una vivienda, el desarrollo de un edificio o la toma de un crédito hipotecario son decisiones que involucran horizontes de largo plazo y requieren estabilidad institucional y económica.
Por esa razón, considera que la consolidación de reglas claras resulta tan importante como la evolución de variables como la inflación o las tasas de interés.
También planteó que Argentina podría recuperar atractivo para la inversión y la radicación de personas si logra sostener una senda de crecimiento económico durante varios años consecutivos.
En ese escenario, el mercado inmobiliario podría beneficiarse no sólo por la recuperación del crédito y la mejora del poder adquisitivo, sino también por una mayor demanda asociada a nuevas inversiones y actividad económica.
“Si la Argentina continúa por este camino, tiene años muy favorables por delante. Una economía que crece genera oportunidades, atrae capital y crea condiciones para el desarrollo de nuevos proyectos”, concluyó Castiñeira.