Veinte años después de haber comenzado en el rubro inmobiliario con apenas 16 años y repartiendo volantes, Facundo Orestes Vivas construyó una empresa con equipos especializados, procesos definidos y herramientas de inteligencia artificial que permitieron reducir a la mitad la cantidad de visitas necesarias para concretar una operación.
El fundador de Facundo Orestes Vivas Real Estate pasó por el streaming de Ladrillo.Info en Youtube, con la conducción de Ezequiel Díaz, donde repasó sus inicios, analizó el mercado de CABA y explicó por qué la adaptación permanente se transformó en una condición indispensable para crecer.
Para el corredor inmobiliario, el negocio atraviesa un momento de oportunidades, aunque todavía con desafíos vinculados al financiamiento. Explicó que los créditos hipotecarios volvieron, pero todavía no generan el impacto que tuvieron durante el ciclo 2016-2017.
En ese recorrido personal también apareció uno de los recuerdos que todavía conserva con mayor emoción. Después de dejar una fábrica de zapatos y apostar definitivamente por el corretaje, concretó una operación que le permitió cobrar una comisión de USD 400. Aquella cifra, que para él representaba una fortuna, terminó por confirmar que había tomado el camino correcto. “Me sentía Cristiano Ronaldo”, recordó entre risas. Ese primer ingreso importante quedó en sintonía con una carrera que dos décadas después continúa creciendo.
Según detalló, las operaciones con crédito existen, pero en barrios como Liniers, Mataderos y Villa Luro el efecto todavía resulta limitado. Aun así, consideró que la reducción de tasas y los cambios que implementan los bancos podrían mejorar el panorama durante los próximos meses.
“La temperatura no siempre coincide con la sensación térmica. Hay créditos, pero todavía no tienen la penetración que tuvieron años atrás”, explicó.

Vivas sostuvo que una mayor competencia entre las entidades financieras y una baja más pronunciada de las tasas podrían generar un escenario más favorable para la segunda mitad del año. También recordó que una operación con financiamiento suele movilizar otras dos, aportando dinamismo a toda la cadena inmobiliaria.
El comprador llegó más informado
Vivas destacó que el cliente actual cambió por completo respecto de hace dos décadas. La información disponible en portales y redes sociales elevó el nivel de conocimiento tanto de compradores como de vendedores.
“Hoy el comprador se volvió un profesional del mercado. Conoce valores, orientación, metros cuadrados y compara todo”, expresó.
Esa evolución, sostuvo, obliga a elevar la vara de profesionalización. En su empresa, cada propietario recibe análisis comparativos de mercado, estudios de demanda y proyecciones para determinar cuáles son los productos con mayor salida.

Afirmó: “La información transformada en datos permite tomar mejores decisiones”. También observó que los vendedores llegan con otra preparación y comprenden cada vez más la importancia de fijar valores realistas. Por eso, el trabajo de las inmobiliarias dejó de limitarse a mostrar propiedades y pasó a incorporar análisis, estadísticas y estrategias comerciales.
Una historia que comenzó a los 16 años
Su desembarco en el sector no tuvo relación con una tradición familiar. En su casa le plantearon una elección simple: estudiar o trabajar. A los 16 años apareció una oportunidad y empezó desde abajo.
Primero repartió volantes. Después sirvió café y colaboró en distintas tareas. Más tarde llegaron las guardias inmobiliarias de los domingos, cuando debía mostrar propiedades anunciadas en los clasificados del diario Clarín.
La primera venta quedó grabada para siempre. Recordó: “Corbalán 321. Esa dirección no me la voy a olvidar nunca”.
En aquella época cobraba 30 pesos por las guardias. Lejos de conformarse, pidió trabajar por resultados. Durante semanas acumuló frustraciones hasta concretar una operación.

“Quería vender, ponerme un saco y crecer. Nunca se me ocurrió bajar los brazos”, relató.
Aquellos años, explicó, le enseñaron el valor del esfuerzo y de las tareas más simples. Por eso hoy continúa defendiendo la cultura del trabajo y la formación constante dentro de sus equipos.
De una fábrica de zapatos al salto definitivo
Hubo un momento donde abandonó la actividad y se incorporó a una fábrica de zapatos para ayudar económicamente en su casa. Sin embargo, el vínculo con el mercado inmobiliario nunca desapareció.
Mientras trabajaba, seguía aconsejando inversiones en locales comerciales. Uno de esos clientes le ofreció abrir una inmobiliaria. Los fines de semana se dedicaba a arreglar el local y preparar la oficina.
Pero cuando todo parecía encaminado, apareció una propuesta inesperada para incorporarse a otra firma.
Con dudas y temores, dejó atrás la seguridad de la fábrica y decidió apostar por el corretaje. Una semana después llegó la primera operación y una comisión de USD 400.
La transformación del negocio
El fundador de Facundo Orestes Vivas Real Estate considera que la actividad cambió por completo.
Recordó aquellos años donde las propiedades se organizaban en fichas de cartón y los avisos se resumían en dos líneas dentro de los clasificados.
Hoy, en cambio, la estructura incluye áreas de marketing, gestión, legales, tasaciones y planificación.
“La segmentación hace la diferencia. Todo es más profesional y más eficiente”, sostuvo. También reconoció que las franquicias ayudaron a elevar los estándares del sector.
“Nos obligan a tener la guardia alta. Son una competencia que te invita a mejorar todos los días”, explicó.
Para Vivas, el desembarco de nuevos jugadores y la profesionalización creciente del mercado obligan a trabajar con objetivos definidos, manuales de procesos y una visión clara de largo plazo. Resumió: “Sabemos hacia dónde vamos, sin olvidarnos de dónde venimos”.
Inteligencia artificial y capital humano
Lejos de ver a la inteligencia artificial como una amenaza, Vivas considera que representa una herramienta para potenciar el trabajo humano.
“No le va a sacar el trabajo a la gente. Pero quien la implemente va a tener ventaja sobre quien no lo haga”, sostuvo.
Actualmente, la empresa utiliza asistentes con IA desde el primer contacto con el cliente. Ese sistema permitió mejorar la clasificación de consultas y reducir tiempos.
Según explicó, ocho meses atrás una propiedad requería entre ocho y doce visitas antes de concretar una venta. Hoy el promedio descendió a cuatro.
“Buscamos mejorar la experiencia del cliente desde el primer momento”, señaló. Sin embargo, remarcó que el componente humano seguirá siendo central.

“Nuestro trabajo es ciento por ciento relacional. La tecnología ayuda, pero la confianza sigue estando en las personas”, afirmó.
Incluso aseguró que las reuniones con el equipo son fundamentales para compartir ideas y aprender de las nuevas generaciones. Consideró que la curiosidad y la capacidad de adaptación resultan tan importantes como la experiencia acumulada.
Energía y reducción de expensas
Otro de los proyectos que desarrolla está vinculado con soluciones energéticas para edificios. La iniciativa nació a partir de una demanda concreta de los compradores, cada vez más preocupados por el valor de las expensas y por los cortes de energía.
Por ese motivo incorporaron baterías de litio capaces de mantener servicios esenciales durante los apagones.
La solución permite conservar el funcionamiento de bombas de agua, iluminación de espacios comunes y circuitos específicos dentro de las unidades: “No solucionamos todo, pero hacemos que una situación complicada sea menos mala”.

La propuesta surgió después de detectar que muchos compradores ya no preguntan solamente por metros cuadrados o cantidad de ambientes, sino también por el costo de mantenimiento y por la calidad de los servicios. Esa necesidad impulsó la búsqueda de alternativas para reducir gastos y mejorar la experiencia cotidiana.
Dónde invertir con USD 100.000
Al momento de hablar sobre oportunidades, Vivas destacó el atractivo del corredor norte de la Ciudad de Buenos Aires, aunque también puso el foco sobre la zona sur.
Consideró que las modificaciones urbanísticas generan una ventana interesante para futuros desarrollos y una potencial valorización.
En cuanto al producto, mantiene una mirada favorable sobre las unidades en pozo. “El ladrillo no traiciona. Pasaron crisis, corralitos y pandemias, pero siempre terminó recuperando valor”, afirmó.

Además, remarcó que las propiedades usadas pueden requerir gastos adicionales vinculados con instalaciones, cañerías o expensas extraordinarias, mientras que los desarrollos nuevos ofrecen una perspectiva distinta de valorización.
Sobre el cierre del programa, el fundador de Facundo Orestes Vivas Real Estate dejó una definición que resume su filosofía de trabajo. Concluyó: “Hay gente que juega a no perder. Yo juego a ganar. Y para ganar hay que capacitarse, invertir y mantenerse actualizado”.