Con 170 habitaciones, una superficie que supera ampliamente a la del Palacio de Buckingham (en Inglaterra) y un complejo de casi 2,8 millones de metros cuadrados, el Palacio Lakshmi Vilas, ubicado en la ciudad de Vadodara, en el estado de Gujarat, al oeste de la India, es considerado por Architectural Digest (revistas de arquitectura, diseño, decoración y viviendas de lujo más prestigiosas del mundo) como la residencia privada más grande del mundo. La propiedad se terminó de construir en 1890 y, más de un siglo después, continúa como hogar de la familia real Gaekwad.
Vadodara, conocida históricamente como Baroda, se encuentra a unos 980 kilómetros de Nueva Delhi, la capital de la India, y a unos 400 kilómetros al norte de Mumbai. Es una de las principales ciudades del estado de Gujarat y un importante centro cultural, universitario e industrial. La región conserva un fuerte legado de la dinastía Gaekwad, que gobernó el antiguo Estado principesco de Baroda hasta la independencia de la India.
La monumental residencia fue encargada por el maharajá Sayajirao Gaekwad III y diseñada en un estilo indo-sarraceno, una corriente arquitectónica que combina elementos de la tradición india, islámica y europea. El proyecto comenzó en 1878 bajo la dirección del arquitecto británico Charles Mant.

Tras su fallecimiento, la obra quedó a cargo del arquitecto Robert Fellowes Chisholm, quien la llevó a su finalización y dio forma a uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio arquitectónico de la India.
Una casa para sólo cuatro personas
A pesar de sus dimensiones, el palacio continúa como residencia familiar. Allí viven el maharajá Samarjitsinh Gaekwad, su esposa Radhikaraje Gaekwad y sus dos hijas.
La familia ocupa únicamente una parte del edificio, mientras que otros sectores permanecen reservados para ceremonias, recepciones oficiales, actividades culturales y visitas guiadas. Según relató la propia Radhikaraje Gaekwad a Architectural Digest, todavía descubre rincones desconocidos dentro del complejo, pese a llevar más de dos décadas viviendo allí.

La maharaní también explicó que la familia procura mantener vivo el espíritu del palacio sin convertirlo exclusivamente en un museo. Para ellos, Lakshmi Vilas continúa siendo una vivienda donde transcurre la vida cotidiana, aunque rodeada por una arquitectura monumental que atrae visitantes de todo el mundo.
Los secretos que esconde el Palacio Lakshmi Vilas
Además de sus 170 habitaciones, la propiedad alberga un campo de golf profesional de 18 hoyos, jardines históricos, patios monumentales y un antiguo pozo escalonado (baoli) que data de la época del Imperio mogol, mucho antes de la construcción del palacio.
En su interior sobresale el Salón Durbar, uno de los ambientes más emblemáticos del complejo. El salón reúne pisos de mosaicos venecianos, vitrales belgas, columnas de mármol italiano y trabajos artesanales indios, una combinación que refleja la influencia europea e india presente en toda la residencia. Durante décadas fue el escenario de ceremonias oficiales, recepciones diplomáticas y celebraciones de la familia real.

También destaca el Salón Haathi, concebido para que el maharajá pudiera ingresar directamente montado sobre un elefante durante las ceremonias oficiales. La decoración en tonos azules y dorados recuerda el esplendor que caracterizó a la corte de Baroda durante el siglo XIX.
Otro detalle llamativo es que el edificio incorporó adelantos tecnológicos muy poco habituales para fines del siglo XIX, como ascensores, electricidad y sistemas internos de comunicación, lo que convirtió al palacio en una de las residencias más modernas de su época.
La historia del edificio también refleja el intercambio cultural que caracterizó a la India de fines del siglo XIX. El maharajá Sayajirao Gaekwad III convocó a arquitectos, ingenieros y artesanos de distintos países para levantar una residencia que simbolizara el poder de su dinastía. El resultado fue una combinación de estilos indios, islámicos y europeos que hoy constituye uno de los mayores exponentes de la arquitectura indo-sarracena.
Cada ambiente del palacio conserva detalles únicos. Los balcones construidos con madera de palo de rosa permitían que las mujeres de la familia real observaran las ceremonias sin ser vistas, mientras que las columnas de arenisca fueron decoradas con motivos inspirados en la flora de Gujarat. Muchas puertas, techos y paneles mantienen tallas originales realizadas por artesanos locales hace más de 130 años.

Otro de los espacios más llamativos es la Sala Gaddi, donde se realizaron las ceremonias de coronación de cuatro maharajás de la dinastía Gaekwad. Allí se conserva el trono utilizado únicamente el día de la proclamación del nuevo soberano y una importante colección de pinturas del célebre artista indio Raja Ravi Varma. Las obras representan a las diosas Saraswati, vinculada con el conocimiento, y Lakshmi, símbolo de la prosperidad, como una forma de recordar a cada gobernante sus responsabilidades frente al pueblo.
Un palacio que también abre sus puertas
Aunque buena parte de la residencia permanece reservada para la familia real, distintos sectores pueden visitarse mediante recorridos turísticos.

El complejo recibe además festivales de danza clásica, conciertos, exposiciones de arte, muestras de automóviles antiguos y distintos eventos culturales que buscan acercar el patrimonio histórico a los habitantes de la India y a turistas extranjeros.
Los jardines, diseñados por el reconocido paisajista británico William Goldring, forman parte del recorrido junto con varios de los salones históricos. Sin embargo, las habitaciones privadas, algunas colecciones familiares y sectores utilizados por la familia Gaekwad permanecen fuera del circuito turístico para preservar la intimidad de sus habitantes.
El ranking de las diez casas más grandes del mundo
Según el relevamiento de Architectural Digest, estas son las residencias más grandes del planeta:
- Palacio Lakshmi Vilas (Vadodara, India).
- Ak Saray o Palacio Blanco (Ankara, Turquía).
- Istana Nurul Iman (Bandar Seri Begawan, Brunéi).
- Palacio Apostólico (Ciudad del Vaticano).
- Palacio del Quirinal (Roma, Italia).
- Palacio Umaid Bhawan (Jodhpur, India).
- Palacio de Buckingham (Londres, Reino Unido).
- Palacio de Versalles (Versalles, Francia).
- Antilia (Mumbai, India).
- Biltmore Estate (Asheville, Estados Unidos).
Entre las curiosidades del listado sobresale Antilia, la torre residencial del empresario Mukesh Ambani en Mumbai, considerada una de las viviendas unifamiliares más costosas del planeta. También figura Biltmore Estate, la mayor residencia privada de Estados Unidos abierta al turismo.

Por su parte, la Mansión Safra, ubicada en el barrio Morumbi de San Pablo, ocupa el undécimo lugar y representa a Latinoamérica dentro del ranking elaborado por Architectural Digest. Inspirada en los palacios romanos, cuenta con unas 130 habitaciones, helipuerto y amplios jardines, lo que la convierte en una de las propiedades privadas más imponentes del continente.