La arquitectura comercial cambió. Ya no alcanza con resolver una planta eficiente, elegir materiales o distribuir correctamente un espacio. El desafío actual consiste en generar experiencias, construir una identidad y lograr que el usuario recuerde un lugar mucho tiempo después de haberlo visitado.
Esa premisa guía desde hace dos décadas el trabajo de Leonardo Militello y Fernando Hitzig, arquitectos y socios de HMA Estudio, firma especializada en interiorismo y arquitectura comercial con proyectos desarrollados en Argentina, América Latina, Estados Unidos y Medio Oriente.
Con reconocimientos internacionales y trabajos publicados en medios especializados, los fundadores del estudio pasaron por el streaming de Ladrillo.Info en Youtube, con la conducción de Ezequiel Díaz, donde repasaron la evolución del estudio, el método creativo que desarrollaron y las nuevas tendencias en oficinas, gastronomía y hotelería.
El recorrido comenzó hace 20 años, casi por casualidad, cuando apareció la posibilidad de desarrollar un concepto gastronómico. Aquella experiencia abrió un camino que terminó transformándose en una filosofía de trabajo.
Militello explicó: “En la universidad no nos enseñaban específicamente este tipo de proyectos. La propia experiencia y el trabajo nos fueron formando”.
El método que evita repetir fórmulas
En el competitivo universo de la arquitectura comercial, la repetición de fórmulas exitosas suele ser la salida más tentadora y rápida para muchos estudios. Sin embargo, tras haber superado la barrera de los 50 proyectos gastronómicos, los arquitectos de HMA Estudio sostienen con firmeza una postura radicalmente opuesta: existe un método común y riguroso en todos sus trabajos, pero los resultados finales siempre terminan siendo completamente diferentes, únicos y singulares.

La columna vertebral de este enfoque se apoya en un concepto que ha revolucionado el diseño de espacios en los últimos años: el storytelling. Lejos de ser una simple estrategia de marketing, para este estudio contar una historia es la base sobre la cual se edifica cada plano y se selecciona cada material.
El proceso creativo no surge de la inspiración espontánea ni de un catálogo de tendencias preestablecidas; arranca de manera muy humana y analítica, a través de extensas entrevistas con el cliente, el análisis minucioso del entorno urbano o social donde se implantará la obra, y una densa red de referencias cruzadas que pueden surgir de la literatura, el cine, la música o cualquier otra expresión artística disponible. El objetivo primordial de esta primera etapa consiste en construir un relato sólido que funcione como el hilo conductor inalterable de todo el proyecto.
Hitzig sostuvo: “Cuando logramos encontrar la punta del ovillo, todo empieza a fluir de una manera natural. En ese preciso instante, el proyecto adquiere una dirección clara y deja de ser una improvisación constante ante cada imprevisto que surge en la obra”.
Para los socios del estudio, la intención jamás pasa por imponer una moda o dejar un sello estético repetitivo. Al contrario, buscan que cada espacio tenga su propia voz. “Los clientes que nos buscan ya saben de antemano que no vamos a repetir un caso de éxito anterior para asegurar el tiro. Nuestra receta es el método de pensamiento y el proceso analítico, no el resultado estético final”, precisó Hitzig.

Esta particular filosofía y rigurosidad conceptual es la que le permitió al estudio consolidar una identidad propia sumamente respetada y cotizada dentro del ámbito de la arquitectura comercial contemporánea.
Cómo nació el VIP del Movistar Arena
Uno de los proyectos recientes que mejor resume y sintetiza esta particular forma de trabajo de HMA Estudio es el espacio gastronómico VIP diseñado para el Movistar Arena.
A diferencia de otros emprendimientos gastronómicos tradicionales, donde el público objetivo o target suele estar bastante unificado y definido por el tipo de carta o la ubicación, el perfil del usuario de este VIP cambiaba de forma drástica y rotunda cada noche. Un recital de la banda de rock Divididos, un show íntimo del folclorista Chango Spasiuk o un megaespectáculo pop de escala internacional convocaban a públicos con edades, gustos culturales y hábitos de consumo completamente distintos en un lapso de apenas 24 horas.
Ante este complejo escenario, la pregunta fundamental que se hicieron los arquitectos para iniciar el diseño no tuvo que ver con la estética, sino con la antropología del espectador: ¿qué es lo que verdaderamente tienen en común todas esas personas tan disímiles entre sí?
“La respuesta era tan simple como profunda: todos aman la música y todos quieren vivir intensamente la experiencia de la previa de un show. Ahí encontramos, finalmente, nuestro hilo conductor”, recordó con entusiasmo Hitzig. Una vez hallada esa verdad universal para el espacio, la idea derivó rápidamente en un concepto poético pero técnicamente muy desafiante: buscar la manera de traducir la música a una forma física y tangible.
El diseño interior terminó representando, de este modo, una geometrización tridimensional del sonido. Para lograrlo, recurrieron a una compleja estructura paramétrica de gran dificultad técnica que envolvía el espacio. “Intentamos construir o congelar la música en el tiempo”, describió Militello al rememorar los desafíos del montaje.
Así, el proyecto no tardó en convertirse en uno de los más emblemáticos, premiados y fotografiados del estudio, logrando sintetizar de manera perfecta esa delicada combinación entre arquitectura de vanguardia, tecnología aplicada y la alta carga de emoción que caracteriza la obra global de HMA.
Espacios memorables que buscan dejar una huella en el usuario
En la actualidad, la experiencia del usuario ocupa un lugar absolutamente central y no negociable en cada trabajo que sale del tablero de HMA. Los arquitectos sostienen que, en la sociedad de consumo moderna, el diseño se ha transformado en un valor agregado indispensable para un público que es cada vez más exigente, que viaja más y que cuenta con una enorme cantidad de referencias internacionales gracias a las plataformas digitales.

“El diseño ya no es un lujo o un accesorio decorativo, es una variable casi clave para la supervivencia de cualquier negocio comercial. Hoy en día ya no alcanza únicamente con comer bien en un restaurante o con tener una buena acústica en un auditorio. El espacio físico, como contenedor de la actividad, también tiene que generar algo en el plano emocional, tiene que conmover de alguna forma”, señaló Militello con convicción.
Bajo esa premisa, el estudio expandió su trabajo a la gastronomía, la hotelería y las oficinas, sectores donde la experiencia del usuario ya tiene un peso similar al producto o servicio. Hitzig afirmó: “Es una sensación increíble ver a cientos de personas disfrutando y sacándose fotos en algo que unos meses antes era apenas una idea sobre un papel”.
Oficinas con propósito y sin peloteros infantiles
El auge definitivo del trabajo híbrido y las nuevas modalidades laborales pospandemia obligaron a los arquitectos a repensar por completo la configuración y la estética de los espacios corporativos tradicionales. Sin embargo, HMA se desmarca de las modas superficiales de Silicon Valley que llenaron las empresas de distracciones innecesarias.
“La oficina no tiene por qué convertirse en un pelotero infantil ni en un parque de diversiones para adultos”, ironizó Hitzig al analizar las tendencias actuales del mercado corporativo. En HMA consideran que el verdadero desafío arquitectónico de la época pasa por generar lugares visualmente agradables, sumamente confortables y altamente flexibles, pero sin perder de vista en ningún momento la función principal y el foco productivo para el cual fueron creados.

Militello detalló: “Las empresas de hoy necesitan seducir y atraer nuevamente a las personas hacia la presencialidad. El confort del home office obliga a los arquitectos a crear lugares superadores, entornos donde los empleados realmente quieran estar y compartir tiempo con sus pares”.
Inteligencia artificial, domótica y el valor irremplazable de la creatividad
La vertiginosa evolución tecnológica de los últimos tiempos ha modificado de raíz la manera de proyectar y construir la arquitectura contemporánea. “La tecnología ha cambiado muchísimo en los últimos cinco años y representa un alimento conceptual y operativo muy importante para el día a día de nuestro estudio”, indicó Hitzig. La inteligencia artificial y la domótica ampliaron las posibilidades para diseñar y gestionar los espacios, aunque ambos arquitectos consideran que la creatividad humana sigue siendo el principal diferencial.

La suba de los costos de construcción representa otro desafío, pero desde HMA rechazan la idea de que un mejor proyecto requiera necesariamente mayores presupuestos. “No creemos que un espacio sea mejor porque costó más dinero”, señaló Militello. La búsqueda apunta a encontrar un equilibrio entre creatividad, funcionalidad y presupuesto.
Antes del cierre, ambos socios coincidieron en la importancia de construir una mirada propia. Militello concluyó: Cada arquitecto tiene que encontrar su identidad y transformar su cultura personal en una herramienta profesional. Ahí reside gran parte del valor que podemos ofrecer”.