Mientras Lionel Messi amplía su imperio inmobiliario en Europa y Estados Unidos —y prepara junto con Ángel Di María un desarrollo residencial en Rosario— con hoteles, edificios corporativos y activos valuados en más de 220 millones de euros, el apellido Roccuzzo acaba de dar otro paso en el negocio del ladrillo. La familia de Antonella, esposa del astro rosarino, que junto con la Selección argentina se apresta a defender la conquista de Qatar en el Mundial de Estados Unidos 2026, históricamente ligada a los supermercados y otros emprendimientos comerciales en Rosario, desembarcó en el desarrollo de barrios privados con un proyecto en Funes, una de las plazas de mayor crecimiento del mercado santafesino.
El movimiento se produce en un momento en que el capitán argentino acaba de volver a sacudir al mercado español con la compra por 11,5 millones de euros de las históricas galerías Via Wagner, un complejo de 4.000 m2 ubicado en Turó Park, una de las zonas más exclusivas de Barcelona, que será reconvertido en oficinas premium. La operación se sumó a un portfolio que incluye hoteles, edificios residenciales y activos corporativos distribuidos entre España, Andorra y otras ciudades europeas.
En paralelo, la familia Roccuzzo decidió trasladar su experiencia empresaria al «ladrillo» con Raíces de Funes, un barrio privado ubicado sobre ruta nacional 9 y Almafuerte, que apunta a un público que busca seguridad, espacios verdes y servicios de categoría en una ciudad que se convirtió en uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del interior del país.
Así, mientras «La Pulga» consolida un verdadero holding internacional del ladrillo, el círculo más cercano a su esposa también comienza a jugar fuerte en un negocio que se convirtió en uno de los refugios preferidos para preservar patrimonio y apostar al largo plazo.

Lejos de tratarse de una apuesta aislada, el movimiento de los Roccuzzo refleja una tendencia que también guía las inversiones del astro rosarino. El ladrillo se consolidó como uno de los principales refugios de valor para grandes fortunas y, en el caso de Messi, ya forma parte de una estructura patrimonial internacional que incluye hoteles, edificios corporativos, propiedades residenciales y participaciones en desarrollos de alta gama.
Una zona en auge
La elección no es casual. Funes, a 15 km de Rosario y a 300 km de Buenos Aires, dejó hace tiempo de ser una localidad de fin de semana para convertirse en uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del interior del país. Allí mismo, en el exclusivo barrio cerrado Kentucky Club de Campo, Messi y Antonella poseen la residencia donde suelen pasar sus días de descanso cuando regresan a la Argentina.
El apellido Roccuzzo ya no se asocia de forma exclusiva al éxito deportivo del astro mundial ni a la cadena familiar de supermercados que marcó el inicio de su historia comercial en Rosario. La mirada empresaria de este grupo familiar cruza una nueva frontera y desembarca con fuerza en el dinámico mercado de los desarrollos inmobiliarios. La mira está puesta en Funes, esa localidad vecina a Rosario que mutó de villa de descanso a refugio predilecto para los sectores de mayor poder adquisitivo de la región.

Mientras la atención mediática global suele posarse sobre las inversiones hoteleras o gastronómicas de la pareja, este movimiento expone el perfil inversor propio de los Roccuzzo.
Un enclave estratégico para el confort moderno
Funes experimenta un auge constructor sin precedentes en la última década. La búsqueda de seguridad, amplios espacios verdes y conectividad rápida con los centros urbanos convirtió a esta ciudad en el imán de los desarrollos de categoría.
El ingreso de la familia de Antonella en este sector responde a una lectura precisa de la demanda actual:
- Privacidad absoluta: Espacios diseñados para resguardar la intimidad de los residentes.
- Contacto con la naturaleza: Grandes áreas comunes donde el paisaje verde es el protagonista.
- Servicios premium: Infraestructura de alta gama que evita la necesidad de grandes traslados.
El proyecto busca fusionar la identidad de una zona que conserva su esencia de aire puro con las exigencias del confort contemporáneo de alto estándar.
Cómo será
Lejos de tratarse de un simple barrio privado, Raíces de Funes apunta a reconvertir una de las esquinas más emblemáticas y transitadas de esa ciudad santafesina. El emprendimiento se levantará sobre un predio de cuatro hectáreas ubicado en la intersección de Ruta 9 y Almafuerte, uno de los corredores con mayor circulación y conexión con urbanizaciones cerradas, centros comerciales y los principales accesos a la localidad.
La iniciativa buscará aprovechar parte de la infraestructura existente y sumar nuevas construcciones para crear un polo de servicios y esparcimiento de alcance regional. El proyecto se inscribe además en una tendencia que gana terreno en Funes: la transformación de grandes quintas y residencias de fin de semana en desarrollos con usos comerciales, recreativos y de servicios.

Entre las principales características del predio sobresalen:
• Cuatro hectáreas sobre uno de los accesos más visibles de Funes.
• Una casa principal con tres dormitorios y una vivienda secundaria para huéspedes.
• Vestuarios y sectores destinados al guardado de materiales.
• Pileta con solárium.
• Una cancha de fútbol.
• Una cancha de pádel con acceso directo desde la Ruta 9.
• Dos canchas de tenis de césped natural, una infraestructura poco frecuente en la región.
Valores de referencia
En cuanto a los valores (en Raíces aun no se fijaron), Funes dejó hace tiempo de ser una alternativa económica dentro del Gran Rosario. Hoy los lotes en barrios abiertos parten desde los USD 45.000 a USD 50.000, mientras que en urbanizaciones cerradas y desarrollos premium las cotizaciones se ubican entre USD 70.000 y USD 120.000.

En emprendimientos de mayor categoría, como Vida Jardín o Vida Lagoon, algunos terrenos superan los USD 150.000 e incluso alcanzan los USD 170.000, con superficies que oscilan entre 600 y 1.200 m2.
La fuerte valorización del suelo explica por qué Funes se convirtió en una de las plazas más codiciadas del interior del país. A apenas 15 kilómetros de Rosario, la ciudad pasó de ser un destino de quintas de fin de semana a un mercado donde conviven barrios cerrados, centros comerciales y desarrollos de alta gama, con precios que ya se acercan a los de algunas zonas premium del AMBA-