La posible eliminación del cepo cambiario ocupa un lugar central en el debate económico. Aunque no existe una fecha confirmada, la expectativa de que el Gobierno nacional avance con esta medida genera proyecciones en distintos sectores. En el caso del mercado inmobiliario, el impacto podría ser significativo en varios frentes: precios, acceso al crédito y dinámica de las operaciones.
Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el sector inmobiliario recuperó actividad luego de cinco años de retracción. El valor del metro cuadrado en CABA subió 8% durante 2024 —el mayor avance en siete años—, según datos de Zonaprop. Por su parte, un informe conjunto entre Mercado Libre y la Universidad de San Andrés reveló una suba del 6,9% en el AMBA. En ese contexto, la posibilidad de levantar el cepo suma un nuevo factor de impulso.
Según estimaciones privadas, si se logra un proceso ordenado de unificación cambiaria, los precios de los inmuebles usados podrían subir hasta 10% en 2025. Las unidades en obra —que ya aumentaron más de 20% entre marzo de 2024 y la actualidad— podrían mantener una tendencia firme, aunque moderada si los costos de construcción se estabilizan con una inflación más controlada.
“El escenario dependerá de cuánto dinero se consiga a través del acuerdo con el FMI y de las señales de estabilidad que brinde el gobierno”, señaló Lisandro Cuello, especialista en operaciones inmobiliarias en la zona norte de la ciudad. Según explicó, la eventual salida del cepo cambiará expectativas, pero su impacto dependerá también del nivel de reservas netas del BCRA y de la respuesta del mercado cambiario.
Actualmente, las reservas netas siguen en terreno negativo —cercanas a los 8.000 millones de dólares—, lo que limita la capacidad del Gobierno para liberar el mercado sin riesgo de una devaluación abrupta. “Si la salida del cepo genera una mayor demanda de divisas, es probable que el tipo de cambio se mueva al alza por un efecto de mercado. Por eso, muchos consideran que será necesario reforzar primero las reservas”, explicó Fabián Achával, CEO de Fabián Achával Propiedades y quien realiza Radar Inmobiliario.
Desde el sector desarrollador coinciden en que el impacto sobre los precios dependerá del ritmo con el que se implemente la medida. Darío Durand, de DDM Construcciones, advirtió que si se evita una devaluación brusca, “las propiedades subirán de precio de forma gradual”.
Según su análisis, una salida ordenada del cepo facilitará el ingreso de divisas, mejorará el acceso al dólar y podría atraer nuevas inversiones inmobiliarias.
José Rozados, de Reporte Inmobiliario, sostuvo que no debe sobredimensionarse el efecto inmediato de la medida. “Nunca una sola decisión cambia los precios por sí sola. Aun en caso de una devaluación significativa, el impacto podría ser limitado. Hoy el mercado funciona con otras lógicas que en 2001”, afirmó.
Uno de los efectos más esperados tiene que ver con el financiamiento. El cepo impide la expansión de líneas hipotecarias. Si se levanta, los bancos tendrían más margen para otorgar créditos en dólares o ajustables, lo que ampliaría la demanda. “La eliminación permitiría a las entidades disponer de más recursos y otorgar mayores préstamos, lo que impulsaría la demanda de propiedades”, señaló Fernando Álvarez de Celis, de la Fundación Tejido Urbano.
A su vez, explicó que en contextos sin restricciones cambiarias, el valor de las propiedades tiende a subir por el ingreso de inversiones externas, mayor previsibilidad y una economía más dinámica. “El crédito hipotecario volvería a ser un canal clave para compradores de primera vivienda”, agregó.
Desde el punto de vista operativo, el mercado también podría mostrar un cambio en su dinámica. “El cepo distorsiona los precios, las valuaciones y complica las operaciones. Su eliminación permite trabajar con un solo tipo de cambio y mejora la transparencia en las transacciones”, sostuvo Durand.
Aun así, recordó que existe un stock elevado de propiedades en venta —más de 110.000, según Zonaprop, Mercado Libre y otras plataformas—, lo que podría amortiguar un aumento inmediato en los valores.
El antecedente más reciente fue la salida del cepo durante el gobierno de Mauricio Macri. En ese momento, la liberación cambiaria se combinó con el lanzamiento de los créditos UVA, lo que reactivó el mercado. En 2017 se vendieron 63.428 propiedades en CABA, y en 2018, más de 55.000. En 2024, la cantidad de escrituras se acercó a esos niveles, según el Colegio de Escribanos.
Cuello advirtió que no deberían repetirse los errores del pasado. “En 2015, la gente utilizó rápidamente los fondos disponibles y eso presionó sobre el dólar. Si hoy se toma una medida de esa magnitud sin respaldo en reservas ni confianza consolidada, el escenario podría complicarse”, advirtió.
Contribuiría a dinamizar más el sector
Desde el sector argumentan que el levantamiento del cepo cambiario generaría mayor cantidad de operaciones inmobiliarias para 2025. De hecho, ya se anuncia que el avance de compra venta con créditos hipotecarios podría triplicarse para lo que viene, según como ya lo informó Ladrillo.Info.
Federico Larroca Mendizábal, arquitecto urbanista del Grupo Desarrollador 1880, destacó que el sector ya se prepara para una posible flexibilización. “En los momentos de mayor incertidumbre también aparecen oportunidades. Quienes apostamos a proyectos de largo plazo lo hicimos anticipando este rebote. Hoy hay interés en zonas con potencial de revalorización”, aseguró.
Más allá de las proyecciones que descartan una liberalización cambiaria en el corto plazo, la expectativa por la salida del cepo se mantiene firme dentro del sector inmobiliario.
El mercado interpreta que una medida de este tipo aportaría previsibilidad, simplificaría las operaciones y beneficiaría especialmente a quienes necesitan tomar créditos en pesos pero deben convertirlos a dólares para concretar la escrituración. “Sería una solución clave para quienes acceden a préstamos UVA y deben recurrir a tipos de cambio alternativos para completar la operación”, sostuvo Achával.
En ese sentido, un cambio reciente alimentó aún más las expectativas: el Gobierno eliminó el “parking” obligatorio para la compra de dólar MEP. A partir de esa modificación, quienes obtienen créditos hipotecarios en moneda local pueden convertirlos en divisas sin demoras, lo que agiliza los tiempos y reduce fricciones en el cierre de las operaciones.
La posibilidad de levantar el cepo cambiario reconfigura expectativas, pero no elimina los desafíos. El comportamiento del dólar, la confianza del mercado y la evolución del crédito serán las variables clave. Si se avanza con una estrategia gradual, con respaldo financiero y señales claras, el impacto podría consolidar la recuperación del sector. Pero sin esas condiciones, el efecto podría diluirse entre tensiones cambiarias y volatilidad.