El mercado inmobiliario argentino se encuentra en una etapa de transición. A un mes de la salida del cepo cambiario, el sector muestra signos de recuperación, pero también evidencia tensiones. La reaparición del crédito hipotecario, el aumento de operaciones y la validación de precios por parte de los compradores conviven con cierta prudencia derivada de la coyuntura electoral (ahora se vota en CABA y en octubre en todo el país).
Nancy Vieitez, presidenta de la Cámara Inmobiliaria Argentina, aseguró: “Volvió la decisión de compra”. Para ella, la salida del cepo cambiario generó un cambio inmediato de expectativas. “Eliminó una barrera importante que complicaba las operaciones en dólares y trajo mayor previsibilidad. Reactivó consultas y permitió concretar operaciones que venían demoradas. Si bien el contexto sigue siendo desafiante, hoy tenemos un mercado más dinámico, con mayor volumen de actividad y decisiones de compra que empiezan a materializarse, sobre todo en los segmentos medios”.
Según su diagnóstico, se consolidó la demanda del usuario final, especialmente entre quienes venían postergando la compra por falta de certidumbre. “También reapareció el inversor, que busca resguardar valor frente a la inestabilidad económica. Hoy vemos un comprador más racional, que analiza, compara y busca oportunidades concretas. La decisión de compra volvió, pero es mucho más exigente en cuanto al valor y la proyección del inmueble”, destacó.
Sobre las viviendas más buscadas, Vieitez señaló: “Los departamentos de 1, 2 y 3 ambientes en buenas ubicaciones, con acceso a transporte y servicios, son los que más se están moviendo. También hay renovado interés por unidades en pozo, en desarrollos sólidos, donde el dólar libre permite ingresar a valores más competitivos”. A su entender, el ladrillo recupera protagonismo como resguardo de valor en un escenario donde las decisiones vuelven a apoyarse en expectativas de estabilidad y mejora del poder adquisitivo.
Entre la cautela y el optimismo
Francisco Altgelt, de Altgelt Negocios Inmobiliarios, detecta una baja reciente en la intensidad de las consultas: “Veo en los últimos diez días una disminución en las consultas. Una sensación como que apaciguó el fervor”, señaló. Sin embargo, aclaró que esto no necesariamente impacta en las operaciones cerradas: “Los departamentos que están en precio, y con muy buenos atributos, probablemente se vendan dentro de los 30 días”.
Desde Toribio Achával, Mateo García observa un cambio de etapa. “El mercado inmobiliario en Buenos Aires está atravesando una redefinición. En los primeros meses de 2025, las operaciones de compraventa crecieron y la demanda convalidó los valores de publicación, que están en ascenso”. Según García, el primer trimestre mostró un incremento del 66,82% en escrituras respecto al mismo período del año anterior.
Uno de los motores es la reaparición del crédito. “Las 992 hipotecas anotadas en marzo representan un aumento de más del 800% respecto al año anterior”, explicó. Aunque reconoció que el contexto aún genera dudas: “El cepo condicionó al mercado durante años. Su eliminación abre posibilidades, pero la proximidad de las elecciones introduce incertidumbre. Los movimientos del dólar siguen influyendo en las decisiones de compra”.
Para Ximena D’Adam, de Century 21 D’Adam, el contraste con el año pasado es evidente. “Estamos en un mercado completamente distinto. Hay más consultas y decisiones más ágiles”, señaló. Atribuyó parte de esta reactivación a la salida del cepo: “Facilitó el acceso al dólar legal, que en muchos casos se vuelca al ladrillo. Eso también mejoró las operaciones con crédito”.
Punto de inflexión
La reciente eliminación del cepo cambiario marcó un punto de inflexión para la economía argentina y, en particular, para el mercado inmobiliario. Luego de años de operar con fuertes restricciones para acceder a divisas, los primeros días sin esas trabas mostraron un cambio evidente en la dinámica del sector, con los créditos hipotecarios al frente de una incipiente reactivación.

Según datos de entidades bancarias, las solicitudes de créditos hipotecarios aumentaron 30% en los primeros días tras el fin del cepo, en comparación con la semana anterior. Este repunte se vincula con la expectativa de que un tipo de cambio más unificado y previsible ofrece un contexto más favorable para concretar operaciones. La posibilidad de acceder a financiamiento en un entorno con mayor libertad cambiaria volvió a despertar el interés de quienes, ante la inestabilidad previa, habían postergado decisiones de inversión en vivienda.
Álvaro Gallo Kaplan, CEO de Lanven, describió un contexto con “muchísimo movimiento” y una demanda centrada en unidades de uno a tres ambientes, sobre todo en barrios como Núñez, Belgrano y Saavedra. En paralelo, destacó el crecimiento en áreas del GBA: “San Fernando, Tigre, Escobar y Canning emergen como polos de inversión con precios todavía accesibles”.
Ezequiel Wierzba, CEO de Click, coincidió en que el mercado se encuentra más activo que en los últimos años. “Sobre todo en propiedades usadas bien ubicadas y en nuevos desarrollos en pozo. La vuelta del crédito cambia el panorama. Se percibe más interés, más consultas y una expectativa positiva”, sostuvo. Y remarcó que “los márgenes de negociación rondan entre el 5 y el 10%, cuando hace poco más de un año los descuentos llegaban al 30%”.
Altgelt indicó que las unidades más buscadas son de dos y tres ambientes, y advirtió una tendencia clara: “Los departamentos con expensas altas se descartan rápidamente”. García, por su parte, puntualizó que Núñez, Colegiales y Palermo concentran la demanda. En Palermo, por ejemplo, señaló valores promedio de cierre consolidados: “140.000 dólares para un dos ambientes de 45 m2; USD 185.000 para un tres ambientes de 65 m2 y USD 310.000 para un cuatro ambientes de 110 m2”.
Wierzba subrayó el interés por unidades con luz, balcón y buena distribución, y destacó la demanda por proyectos en pozo o en construcción: “Permiten pagar en cuotas y acceder a valores más bajos que los del mercado. También crece la búsqueda de casas o PH con espacio al aire libre en zona norte y oeste del GBA”.
El mercado atraviesa una redefinición. Los signos de reactivación son claros: suba de operaciones, regreso del crédito, acceso legal a divisas y convalidación de precios. Sin embargo, la dinámica sigue condicionada por la cautela que impone el escenario político. Resta ver si el panorama económico se estabiliza tras las elecciones y permite consolidar esta nueva etapa para el ladrillo.