Puerto Madero se consolidó como el mercado inmobiliario más exclusivo de la Ciudad de Buenos Aires, pero detrás de esa imagen homogénea de torres de lujo se esconde un mercado segmentado y cada vez más exigente. Con valores que van desde USD 300.000 hasta USD 3.000.000, el barrio no solo concentra el precio más alto por m2, sino que también refleja un cambio profundo en el perfil del comprador, en la forma de vender y en las herramientas que atraviesan al negocio.
Ese, y otros aspectos de cómo vender en tiempos de redes sociales e Inteligencia Artificial (IA), fue el eje del streaming de Ladrillo.Info, disponible en Youtube y conducido por Ezequiel Díaz, donde participaron Elena Dresch, titular de Dresch Negocios Inmobiliarios; Andrea Villagarcia, martillera y Private Real Estate Hunter; y Giselle Laiño, abogada y martillera. A lo largo del encuentro, las especialistas coincidieron en que el segmento premium ya no se explica únicamente por ubicación o categoría constructiva, sino por una combinación de factores donde la experiencia del cliente y el nivel de asesoramiento resultan determinantes.
Dresch explicó que Puerto Madero atravesó una transformación clara en las últimas décadas. Señaló que en sus inicios se posicionó como un distrito corporativo, con fuerte presencia de oficinas, pero que con el tiempo evolucionó hacia un perfil marcadamente residencial. Indicó que ese cambio no fue solo funcional, sino también conceptual, ya que el significado de lujo se redefinió.
Apuntó que hoy el valor diferencial no pasa exclusivamente por los materiales o la calidad constructiva, sino por aspectos como la tranquilidad, la seguridad y la calidad de vida. Remarcó que muchas familias eligen el barrio por la posibilidad de vivir en un entorno silencioso, con espacios verdes y servicios integrados, algo difícil de encontrar en otros puntos de la Ciudad. También mencionó la consolidación de infraestructura, con la incorporación de colegios, supermercados y comercios que acompañan esa vida cotidiana.
Demanda y enfoque
Villagarcia aportó la mirada sobre la demanda y señaló que el cliente de Puerto Madero responde a un perfil premium consolidado. Indicó que en muchos casos proviene de barrios tradicionales y busca un cambio hacia un formato más moderno, con amenities, vistas abiertas y mayor confort. Subrayó que se trata de un comprador mucho más informado que en años anteriores.

Explicó que ese cliente ya conoce los valores de mercado, compara opciones y llega con una base de información sólida. En ese contexto, destacó que el rol del profesional cambió: ya no se limita a mostrar propiedades, sino que debe ofrecer un análisis integral. Señaló que el diferencial está en el conocimiento fino del producto, en un mercado donde desde afuera muchas torres parecen similares, pero presentan diferencias significativas en calidad, mantenimiento y perfil de consorcio.
Laiño profundizó en ese punto y afirmó que uno de los principales errores es considerar a Puerto Madero como un bloque uniforme. Indicó que existe una segmentación interna muy marcada, con distintos niveles de producto y público. Señaló que dentro del barrio conviven desarrollos más accesibles, con amenities básicos, y torres de alta gama con servicios exclusivos, penthouses y pisos completos.
Valores en compraventa y alquileres
Para graficar esa diversidad, detalló que pueden encontrarse unidades desde USD 300.000, pero también propiedades que alcanzan los USD 3.000.000. Dresch afirmó que «esa amplitud de valores refleja la existencia de submercados que no son visibles para quien no opera diariamente en la zona, y que requieren un conocimiento específico para poder asesorar correctamente».
Dentro del mismo barrio, la dispersión también se refleja en los alquileres: hay unidades desde USD 800 mensuales hasta penthouses que alcanzan los USD 20.000. Esa amplitud confirma que Puerto Madero no es un mercado uniforme, sino segmentado. El valor final depende del tipo de torre, los amenities y el perfil del producto.
Redes en primer plano
El impacto de las redes sociales apareció como otro de los ejes centrales del análisis. “Las redes son una herramienta increíble, pero para fortalecer la confianza y el profesionalismo a través de un mensaje claro, coherente y ético”, señaló Dresch. Advirtió que la exposición por sí sola no garantiza resultados y remarcó que el objetivo debe ser construir credibilidad.
Apuntó: “Muchos caen en la búsqueda de viralidad o fama rápida, pero eso no siempre se traduce en operaciones reales”. En esa línea, sostuvo que el cliente no elige a un profesional por la cantidad de seguidores, sino por su capacidad de brindar información clara, coherente y útil.
Villagarcia coincidió en que la presencia digital se volvió parte del proceso comercial. “Hoy el cliente primero te busca, te googlea, mira tus redes y evalúa cómo comunicás”, explicó. Comentó que la marca personal se transformó en un activo relevante dentro del negocio.
Al mismo tiempo, advirtió sobre las nuevas exigencias del mercado. “Hoy hay que generar contenido, responder rápido y sostener una comunicación constante. Si no contestás a tiempo, el cliente se va con otro”, indicó. Remarcó que la velocidad de respuesta se convirtió en un factor competitivo clave.

La conversación avanzó hacia el rol de la IA en el sector. Laiño sostuvo que la tecnología gana terreno, aunque todavía no reemplaza el proceso de compraventa. Amplió: “La inteligencia artificial puede ayudar en tasaciones o en marketing, pero hoy no vende una propiedad”.
Aclaró que existen limitaciones legales que impiden una digitalización completa. “Hay avances como la firma digital, pero el marco normativo todavía no permite cerrar una operación inmobiliaria de forma totalmente remota”, explicó. Señaló que el proceso continúa requiriendo instancias presenciales y validaciones formales.
Las tres entrevistadas apuntaron: “El cierre de una compraventa sigue dependiendo del factor humano, la negociación y el marco legal vigente”.
Experiencia del cliente y qué no hacer
Sobre la experiencia del cliente, las especialistas coincidieron en que la tecnología optimiza tiempos, pero no sustituye la visita física. “En Puerto Madero se compran vistas, altura, luz. Eso lo tenés que ver en persona”, indicó Villagarcia.
No obstante, destacó el valor de las herramientas virtuales como instancia previa. “Un buen video o un recorrido 360 te permite filtrar y llegar a la visita mucho más decidido”, explicó. Señaló que esto mejora la eficiencia del proceso tanto para compradores como para vendedores.
El debate también incluyó los límites éticos en el uso de redes sociales. Laiño advirtió que la publicación de contenido sin consentimiento puede generar conflictos legales. “Si no tenés autorización para mostrar una propiedad o difundir información, podés tener problemas jurídicos”, señaló.
Dresch apuntó que en el segmento premium la confidencialidad es un aspecto central. “Muchos clientes son empresarios o figuras públicas que priorizan la discreción”, explicó. Remarcó que la exposición innecesaria puede afectar la confianza y perjudicar la relación profesional.

Villagarcia indicó que esa necesidad forma parte de un cambio más amplio en el servicio inmobiliario. “El cliente premium no busca solo que le muestren propiedades, busca un asesoramiento estratégico”, sostuvo. Señaló que el trabajo incluye análisis de inversión, evaluación de oportunidades y acompañamiento integral.
En ese contexto, afirmó que las inmobiliarias también modificaron su estructura. “Hoy ya no alcanza con intermediar, hay que tener estrategia, analizar datos y trabajar en equipo”, explicó. Indicó que ese cambio exige mayor profesionalización y una dinámica más colaborativa.
Perspectivas
Hacia el cierre, Dresch sostuvo que Puerto Madero mantiene un fuerte potencial de crecimiento. “Si siguen llegando desarrollos y marcas internacionales es porque hay una demanda real y sostenida”, afirmó. Señaló que esas inversiones responden a estudios que anticipan una continuidad en la valorización.

Remarcó que el barrio combina tranquilidad, cercanía con polos corporativos y calidad de vida. “Podés estar en un entorno silencioso y en pocos minutos conectar con el centro de la ciudad”, destacó. Afirmó que esa experiencia resulta diferencial dentro de Buenos Aires.
“El mercado se volvió más exigente y más profesional. Hoy la información, el asesoramiento y la confianza son claves”, concluyó Dresch.