Una manzana sin servicios, una ruta saturada de camiones y un complejo habitacional alquilado en bloque por una petrolera describen parte del paisaje que hoy define a Vaca Muerta. Para Ezequiel Mercado, CEO y fundador de MERVA, ese escenario resume tanto el desafío como la oportunidad. Desde una empresa con trayectoria en el desarrollo inmobiliario del Gran Buenos Aires (GBA), el desembarco en Añelo (ubicada a unos 100 kilómetros de la ciudad de Neuquén capital, funciona como el principal nodo operativo de Vaca Muerta) implica cambiar escalas, tiempos y lógicas, sin perder de vista la planificación.
Durante un nuevo Mano a Mano del streaming de Ladrillo.Info, conducido por Federico Miqueo, Mercado repasó el recorrido de la compañía y detalló cómo conviven hoy dos mercados bien distintos dentro de su estructura: por un lado, los proyectos residenciales y urbanos en el GBA; por otro, el avance en Vaca Muerta con productos pensados para la industria energética, el housing petrolero y la logística de última milla.
El eje más novedoso pasa por la participación de MERVA en el desarrollo y comercialización del primer parque industrial privado en Vaca Muerta, un proyecto ubicado en una zona estratégica entre Neuquén capital y Añelo, con acceso directo a rutas clave y toda la infraestructura resuelta. Fibra óptica, energía eléctrica, agua y servicios básicos aparecen desde el inicio como un diferencial frente a otras áreas que crecieron sin planificación.
“Hoy ya hay llamados preguntando cuándo pueden tener la nave terminada”, explicó Mercado. El dato resulta central: la posesión de la tierra está prevista para mediados de 2026 y, aun así, la demanda empezó a moverse. Para el desarrollador, ese anticipo refleja una característica propia de Añelo: el ritmo del crecimiento no corre detrás de la demanda, sino que intenta alcanzarla.
Housing petrolero y alquiler corporativo
Uno de los segmentos más consolidados en la zona corresponde al residencial corporativo. No se trata de viviendas tradicionales, sino de complejos habitacionales alquilados en bloque a las petroleras, bajo un esquema que incluye servicios integrales.

Limpieza, blanquería y mantenimiento forman parte de un concepto conocido localmente como housing, un modelo que se afianzó a partir de la necesidad operativa de alojar a grandes contingentes de trabajadores.
Mercado explicó que en estos complejos la petrolera define quién ocupa cada unidad, con contratos de alquiler estables y una demanda sostenida mientras la actividad extractiva se mantiene activa. Ese esquema, poco habitual en el mercado inmobiliario del centro del país, permitió acelerar desarrollos y justificar inversiones en un contexto de alta rotación laboral y salarios diferenciales.
Logística e industria: la otra cara del crecimiento
El segundo gran frente aparece en el ámbito industrial. A medida que Añelo pasó de pueblo a ciudad en formación, empezó a evidenciar carencias estructurales: faltan galpones, espacios de guardado y superficies pensadas para la logística vinculada a los pozos. El parque industrial privado busca cubrir esa necesidad, con lotes preparados para recibir naves industriales sin depender de obras de infraestructura posteriores.
Mercado sostuvo que muchas manzanas disponibles en Vaca Muerta funcionan como una hoja en blanco. La diferencia radica en el costo y el tiempo necesarios para dotarlas de servicios. En ese sentido, el parque apunta a reducir incertidumbre y acelerar decisiones de inversión, un factor clave para empresas que necesitan instalarse rápido.
Construir en un entorno hostil
El desarrollo inmobiliario en Añelo presenta condiciones que obligan a replantear los sistemas constructivos. La escasez de mano de obra disponible, absorbida en gran parte por el sector petrolero, y los salarios más altos del rubro energético encarecen cualquier esquema intensivo en trabajo local.
Frente a ese escenario, la estrategia se orienta a fabricar fuera de la zona y trasladar módulos, estructuras y componentes ya terminados.
“El desafío pasa por fundar en el lugar y llevar todo lo que se pueda hecho”, explicó Mercado. El acero aparece como material dominante, aunque conviven sistemas mixtos y algunas soluciones tradicionales adaptadas. El tiempo, la logística y la competencia por recursos humanos marcan el pulso de cada obra.
Además, el crecimiento acelerado dejó problemas visibles de infraestructura urbana. Accesos colapsados, servicios saturados y desarrollos poco planificados conviven con proyectos más recientes que incorporan amenities, espacios de esparcimiento y propuestas pensadas para estadías más largas.
Demanda, petróleo y horizonte 2026
Consultado sobre la previsibilidad del negocio, Mercado reconoció la volatilidad propia de la actividad petrolera. La apertura o cierre de válvulas impacta de manera directa en la demanda inmobiliaria. Sin embargo, destacó que el verdadero condicionante pasa por la capacidad de exportación. Gasoductos, oleoductos y obras complementarias definen el volumen que puede salir al mercado externo.

Según relató, distintos actores del sector energético anticipan un segundo semestre de 2026 especialmente activo, asociado a mayores posibilidades de exportación. Esa expectativa ya empieza a reflejarse en el mercado inmobiliario, con consultas y reservas anticipadas en proyectos industriales.
Uno de los riesgos estructurales señalados por Mercado se vincula a los cambios en las reglas de juego. Impuestos, regulaciones o giros en la política energética generan cautela. Aun así, recordó que, con matices, todos los gobiernos recientes acompañaron el desarrollo de Vaca Muerta. Las diferencias aparecieron en la orientación del negocio, entre mercado interno y exportación, pero no en la continuidad de la actividad.
Desde su mirada, el desafío para Añelo pasa por pensar el día después del petróleo. Durante reuniones con autoridades locales, surgió la necesidad de aprovechar el actual ciclo de inversión para diversificar la matriz económica. Turismo, servicios, industrias regionales y actividades complementarias aparecen como alternativas para sostener la ciudad a largo plazo.
Del GBA al interior productivo
Para MERVA, el salto a Vaca Muerta no implica abandonar su base en el Gran Buenos Aires, sino ampliar fronteras. Mercado planteó que muchas pymes del sector inmobiliario siguen concentradas en CABA y el GBA por inercia, sin explorar oportunidades en otras regiones del país. Neuquén, Mendoza y los corredores productivos del interior aparecen como mercados con dinámicas propias y demanda real.

“Las fronteras están más cerca de lo que parece”, sostuvo. En su experiencia, el contacto directo con el territorio, lejos de los PowerPoint, resulta clave para entender oportunidades y riesgos. Camiones circulando las 24 horas, obras en marcha y llamados anticipados funcionan como señales concretas de actividad.
¿Todavía hay lugar para invertir?
Ante la suba del valor de la tierra y la llegada de nuevos jugadores, Mercado respondió con cautela. Vaca Muerta necesita más oferta de la que los actores locales pueden cubrir en el corto plazo. Sin embargo, recomendó asociarse con quienes ya conocen el terreno, los tiempos y las particularidades del mercado.
La demanda, concluyó, no se agota en el corto plazo. Mientras la actividad energética continúe y la infraestructura acompañe, el desarrollo inmobiliario seguirá encontrando espacio. En ese contexto, anticiparse, planificar y entender el territorio aparecen como las claves para transformar una tierra árida en una inversión productiva.