Durante años, la vida inmobiliaria de Susana Giménez estuvo asociada a grandes casas y departamentos icónicos. Sin embargo, entre sus propiedades más reservadas hubo un penthouse dúplex que pasó casi inadvertido para el gran público y que hoy vuelve a ser noticia: el departamento donde la conductora, actriz y vedette, vivió junto a Huberto Roviralta, ubicado en Barrancas de Belgrano, acaba de cambiar de manos y ya se prepara para una renovación integral.
Se trata de una unidad única por escala, altura y vistas. El penthouse ocupa los pisos 28 y 29 de un edificio residencial y cuenta con aproximadamente 400 m2 distribuidos en dos niveles, además de amplias terrazas con visuales abiertas al río y a la ciudad. La conductora habitó esta propiedad durante los años noventa, en paralelo a su casa en Barrio Parque, y la vendió en abril de 1998. Más de dos décadas después, el inmueble vuelve a captar la atención del mercado premium porteño.
La operación se cerró por un valor cercano a USD 1.000.000, según confirmaron fuentes del sector, y los nuevos propietarios ya definieron un ambicioso plan de actualización.

La inversión prevista para la obra ronda los USD 400.000, con el objetivo de modernizar completamente el departamento y reposicionarlo dentro del segmento de lujo. El valor final estimado, una vez terminados los trabajos, podría ubicarse en torno a los USD 1.700.000.
Una primera impresión marcada por las vistas
El proyecto de renovación está a cargo del arquitecto Mateo Abuchdid, titular del estudio Abuchdid Arquitectura, quien recordó el impacto inicial que generó el inmueble. Explicó: “Al recibir el departamento nos impresionaron la vista y la disposición. Cuando supimos que había pertenecido a Susana Giménez, nos encantó saber que esos espacios habían sido el hogar de un ícono de nuestro país”.

Para el estudio, trabajar sobre una propiedad con ese pasado implicó “un compromiso grande de estar a la altura de un penthouse espectacular”.
Más allá del valor simbólico, Abuchdid remarcó que la distribución original del departamento es uno de sus mayores aciertos. La planta está bien resuelta, con áreas sociales amplias, buena relación entre interior y exterior y una clara separación de los sectores privados.

Esa base permitió pensar una intervención profunda sin necesidad de alterar la esencia del inmueble.
Qué se conserva y qué se transforma
El diagnóstico fue claro: si bien la estructura general funciona, las terminaciones responden a los años ochenta y noventa. “Vamos a renovar baños, cocina, aberturas, instalaciones, lavadero, pintura general y paisajismo. Las terrazas son hermosas y merecen una puesta en valor acorde”, detalló el arquitecto.

Uno de los pocos elementos originales que se conservarán son los pisos de mármol de los sectores públicos. Según Abuchdid, se encuentran en buen estado y serán pulidos y termovitrificados para recuperar su aspecto original. En el resto de los ambientes se reemplazarán todas las terminaciones, incorporando nuevos revestimientos que aporten mayor luminosidad, amplitud visual y calidez.
En baños y cocina, la actualización será total. Se utilizarán revestimientos de grandes dimensiones, superficies netas y materiales pétreos de alta calidad.

Las griferías y los sanitarios serán de primera marca, y el diseño apuntará a una estética contemporánea, sobria y elegante. La iluminación jugará un rol clave: se incorporarán sistemas LED de bajo consumo, con luminarias técnicas y runners que permitan jerarquizar los espacios.
Cambios en el último nivel
Uno de los ajustes más significativos se realizará en el nivel superior del dúplex. Actualmente, el departamento cuenta con doble dependencia de servicio, una configuración habitual en propiedades de lujo de décadas anteriores. El nuevo proyecto prevé dejar una sola dependencia y reorganizar el sector para incorporar un kitchenette y servicios de apoyo para el área social y el quincho.

Además, se decidió retirar un elemento muy particular del living: un cubo de vidrio que formaba parte de la propuesta original del departamento. Abuchdid detalló: “Entendemos que esa pieza respondía a una idea escultórica, pero hoy optamos por eliminarla para integrar esa superficie al conjunto del área de recepción”.
La decisión busca reforzar la continuidad visual y potenciar la amplitud del espacio, aprovechando plenamente la condición de penthouse y las vistas abiertas.
Un proyecto pensado para habitar
Desde el estudio aclararon que la obra no responde a una lógica de flipping o reventa inmediata. “No es un proyecto especulativo. La propuesta tiene una mirada de largo plazo, priorizando la calidad espacial, el confort, la funcionalidad y la personalización”, señalaron.
El objetivo es transformar el departamento en un hogar contemporáneo, eficiente y tecnológicamente actualizado, sin perder el carácter distintivo que lo convirtió en una joya arquitectónica en su época.

En esa línea, el nuevo interiorismo buscará un equilibrio entre modernidad y calidez, con una estética minimalista, sofisticada y atemporal. La incorporación de materiales livianos y de alto rendimiento permitirá mejorar la eficiencia general del inmueble y adaptarlo a las demandas actuales del segmento premium.
El valor de la historia en el mercado de lujo
Desde la mirada comercial, Leonardo Ramos Couriel, titular de Ramos Couriel Real Estate, explicó que el pasado icónico del departamento suma como atributo intangible, pero no fue el factor determinante de la operación.
“La decisión del comprador estuvo principalmente vinculada a las características objetivas del inmueble: es un dúplex de unos 400 m2, en pisos altos, con vistas abiertas al río, en una de las zonas más consolidadas de Barrancas de Belgrano”, señaló.

Para el broker, la historia aporta diferenciación y visibilidad, pero en el segmento premium el comprador prioriza ubicación, escala, privacidad y vistas.
Afirmó: “Cuando esas condiciones están dadas, el componente simbólico actúa como un valor adicional, no como el eje central de la decisión”.

Ramos Couriel agregó que las propiedades con historia pueden generar un plus en la demanda, especialmente en el mercado de lujo, siempre que estén respaldadas por un producto realmente excepcional. “El valor se construye primero con calidad y escasez, y luego con el relato. Si no hay fundamentos sólidos, la historia por sí sola no alcanza”, resumió.
Un activo irrepetible en un mercado selectivo
En el contexto actual del mercado inmobiliario porteño, las operaciones premium se concentran en unidades irrepetibles: grandes superficies, pisos altos, vistas abiertas y ubicaciones consolidadas como Belgrano.

Son propiedades que, incluso en escenarios más selectivos, mantienen demanda porque no tienen reemplazo directo.
“El comprador activo hoy es exigente y comparativo, pero muy decidido cuando aparece un producto diferencial”, explicó Ramos Couriel. Predominan perfiles que buscan calidad de vida y resguardo patrimonial, con foco en activos únicos más que en metros estándar o desarrollos genéricos. En este segmento, el margen de negociación promedio ronda el 5%.
(*) Con fotos de CUBELO