La Plaza del Barrio Olímpico (entre Villa Soldati, Riachuelo y Lugano) se convirtió en el único proyecto argentino finalista en la edición 2026 de los Building of the Year Awards, organizados por ArchDaily, una de las plataformas de arquitectura más influyentes del mundo. La obra integra el grupo de 75 finalistas seleccionados entre propuestas de 46 países y compite en la categoría Arquitectura Deportiva, un segmento donde habitualmente predominan estadios y complejos de gran escala.
El reconocimiento no responde a la monumentalidad, sino a su impacto urbano. La plaza forma parte de una estrategia integral de planificación orientada a activar el sistema de parques del sur porteño y consolidar una red de espacios públicos como infraestructura de integración territorial.
El proyecto fue desarrollado por el Centro de Estudios Económicos Urbanos (CEEU) de la Universidad Nacional de San Martín junto al estudio Región Austral, con la Corporación Buenos Aires Sur como cliente.

Constituye el primer hito material de un plan que proyecta la activación de 285 hectáreas de áreas verdes y la articulación del sector mediante corredores peatonales, ciclovías y equipamientos comunitarios.
Contexto urbano e inmobiliario
La plaza se emplaza próxima a tres barrios del Sur de CABA, dentro del área del Barrio Olímpico construido para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. Tras el evento, las viviendas fueron reconvertidas para uso residencial y se incorporaron al mercado como departamentos destinados a clase media y sectores medios emergentes.
El conjunto se caracteriza por edificios de mediana altura, tipologías de uno a tres ambientes y presencia de espacios comunes abiertos. La localización, históricamente relegada respecto del corredor norte de la Ciudad, presenta valores significativamente más bajos que zonas consolidadas.

En este barrio, las viviendas usadas en venta promedian los USD 1.500 por m2. La referencia cobra dimensión al compararla con barrios como Palermo, donde el valor del m2 puede ser aproximadamente un 60% superior. Esa brecha refleja diferencias históricas de inversión, centralidad y demanda.
La consolidación de infraestructura urbana de calidad —como la Plaza del Barrio Olímpico— opera en este contexto como variable estratégica. En términos inmobiliarios, la mejora del espacio público tiende a fortalecer la percepción de seguridad, incrementar la apropiación comunitaria y elevar el atractivo del entorno, factores que inciden directamente en la valorización del suelo.
Como son los edificios allí
El Barrio Olímpico presenta una morfología urbana poco frecuente en el sur porteño: edificios de entre seis y ocho pisos, con retiros, pulmones internos y espacios comunes que rompen con el damero tradicional de manzana cerrada. En ese esquema, la plaza no aparece como un remanente sino como pieza estructurante del conjunto, organizando circulaciones, visuales y usos deportivos.
La escala intermedia del espacio público —ni parque metropolitano ni plazoleta mínima— le otorga centralidad y consolida un tejido de densidad media–alta que apunta a generar vida urbana sostenida y no solo ocupación residencial.

En términos de conectividad, el sector se apoya en ejes como avenida Escalada, Fernández de la Cruz y la autopista Dellepiane, además de su cercanía al Parque de la Ciudad y al polo deportivo del sur. Sin embargo, la ausencia de subte en el área todavía incide en la brecha de valores respecto de barrios del corredor norte, donde la accesibilidad ferroviaria empuja los precios.
Diseño y estrategia
Desde el punto de vista proyectual, la plaza responde a criterios de accesibilidad universal e inclusión. El programa distingue sectores de juego, descanso y entrenamiento, orientados a fomentar uso intergeneracional. El elemento identitario es una estructura tubular metálica de color rojo que organiza el conjunto, define recorridos y funciona como soporte de equipamiento lúdico y mobiliario urbano.
El espacio incorpora una cancha de básquet, área de entrenamiento físico y juegos infantiles. La configuración evita rejas y barreras físicas, reforzando la idea de continuidad espacial. Bancos de hormigón ejecutados in situ delimitan sectores sin fragmentar el conjunto, mientras que superficies permeables —como pavimento continuo de caucho drenante— reducen la impermeabilización del suelo.

En términos técnicos, la selección de materiales prioriza durabilidad y bajo mantenimiento, considerando uso intensivo. La incorporación de vegetación nativa y áreas de sombra mejora el confort ambiental y reduce impacto ecológico.
Un modelo de activación urbana
La intervención se enmarca en la Ley 5704, que establece la reinversión en la Comuna 8 y el Barrio 20 de los fondos provenientes de la venta de tierras públicas. Bajo esta lógica, el espacio público funciona como catalizador: impulsa nuevos desarrollos y estos, a su vez, generan recursos para futuras mejoras.

Desde su inauguración, la plaza registra uso intensivo y consolidación como punto de encuentro cotidiano. Más allá de la competencia internacional, su valor estructural radica en demostrar que una intervención acotada puede incidir en dinámicas territoriales más amplias.
Equipo del proyecto:
- Cliente: Corporación Buenos Aires Sur (CBAS).
- Directores: Joaquín Tomé, Luciana Pacheco, Soledad Patiño y Stéfano Romagnoli.
- Colaboradores: Paula Ferraris, Facundo Rasch, Delfina Borioli, Francisco Grancharoff.