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marzo 18, 2026 12:17 am

Por qué el ladrillo resiste ante la caída del mundo financiero por Trump y los aranceles

• abril 7, 2025

Mientras los mercados internacionales tiemblan ante la escalada proteccionista de Estados Unidos, el sector inmobiliario argentino consolida su rol como refugio de valor. Voces del mercado explican las razones detrás de su resiliencia

Los edificios se mantienen en pie mientras otros sectores de la economía caen, reflejo del rol del ladrillo como refugio en tiempos de incertidumbre financiera

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de avanzar con un paquete de aranceles globales encendió señales de alarma en los principales mercados financieros del mundo. Las bolsas reaccionaron con caídas abruptas durante la jornada de hoy, el dólar mostró comportamientos erráticos y crecieron los temores sobre una guerra comercial que pueda desencadenar una recesión internacional.

Desde Argentina, el economista Juan Carlos de Pablo puso en contexto la magnitud de la situación: “Todo lo que tenemos es un derrumbe realmente generalizado porque le metiste ruido a la economía”. Según su visión, el movimiento proteccionista responde a un combo de desequilibrios internos en Estados Unidos. “Trump justificó los nuevos aranceles por el déficit comercial, fiscal y de deuda que enfrenta su país”, explicó.

El nuevo esquema contempla un arancel base del 10% para todos los productos importados, con incrementos adicionales dependiendo del nivel de barreras que cada país imponga a los productos estadounidenses. En el caso de Argentina, De Pablo consideró que el impacto directo sería limitado. “Podría haber margen de negociación para reducir la tasa efectiva a 2,5%”, estimó.

Sin embargo, advirtió sobre los efectos colaterales de una crisis global. “Argentina podría verse afectada si esto se convierte en una repetición de 2008”, señaló. También encendió una luz de alerta respecto de una posible devaluación del yuan. “Una parte de las reservas del Banco Central están en esa moneda. Si hay que devolver yuanes, sale más barato, pero también significa que esas reservas valen menos”, apuntó.

En ese marco, reconoció que la continuidad del acuerdo con el FMI dependerá de cuánta atención preste el organismo al nuevo escenario global. “La foto es horrible; la película está abierta”, graficó.

Desde otro ángulo, una fuente del sector inmobiliario que pidió no ser identificada reforzó la incertidumbre dominante. “Nadie está en condiciones hoy de saber qué va a pasar. No sabemos si esto es una amenaza de Trump para negociar o si efectivamente está dispuesto a llevar todo hasta las últimas consecuencias. Podría ser un cambio de paradigma internacional con implicancias enormes en las bolsas, en las tasas y, en el caso de Argentina, algo gravísimo”, reflexionó. Y agregó: “Por eso, la única respuesta posible es prudencia”.

El mercado inmobiliario es resiliente

En ese contexto volátil y cargado de incógnitas, el mercado inmobiliario vuelve a ganar protagonismo. Como ocurrió en otras crisis globales, el ladrillo aparece como una opción de resguardo patrimonial frente al colapso de los activos financieros tradicionales.

Iván Ginevra, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), señaló que “este tipo de fluctuaciones demuestran la fortaleza del mercado inmobiliario y la resiliencia que tiene frente a shocks externos”.

Para Ginevra, el ladrillo se reafirma como refugio de valor en escenarios de incertidumbre. “Su dinámica local lo protege de las tormentas globales, y los inversores lo saben”, aseguró.

Damian Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), se expresó en la misma línea. “No es que tengo certeza de lo que va a pasar, pero históricamente está demostrado que cuando hay grandes cimbronazos globales, como monedas duras en crisis o caídas de activos financieros, los inversores vuelven a los ladrillos”, explicó.

Y recordó lo sucedido durante la crisis de 2008 (la de las hipotecas subprime en Estados Unidos), cuando muchos argentinos optaron por mantener su patrimonio en inmuebles ante el colapso de los bancos.

Etapa de reacomodamiento

Diego Álvarez Espin, economista, desarrollador y autor del libro “Mercado Inmobiliario”, ofreció una mirada complementaria. En su opinión, la raíz del conflicto es más geopolítica que económica. “Esto no es sostenible en el tiempo. Lo que está planteando Estados Unidos no es elevar aranceles de forma permanente, sino todo lo contrario: provocar una baja generalizada. Es una especie de cucharada de su propia medicina para forzar a los demás a flexibilizar sus esquemas de comercio”, analizó.

El Real Estate se mantiene firme como refugio del dinero mientras otros rubros ofrecen incertidumbre

En cuanto al efecto en el real estate argentino, Álvarez Espin diferenció con claridad: “Es una industria global pero de decisión local. La mayoría de quienes invierten, desarrollan o compran propiedades toman decisiones mirando la macro local”. En ese sentido, valoró el actual proceso de estabilización macroeconómica iniciado por el gobierno de Javier Milei.

“Estamos viviendo una situación de orden macro que no se observaba en mucho tiempo. Si se mantiene, esto puede dar lugar a un ciclo largo de crecimiento en la inversión privada”, pronosticó. Y añadió que, aunque el contexto global genere nerviosismo, “la tendencia del mercado inmobiliario argentino va por otra vía, desanclada de ese cimbronazo”.

Los datos recientes del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires parecen reforzar esa visión: en febrero, la cantidad de escrituras creció 18,2% interanual, mientras que el monto promedio por operación aumentó 22,5% en dólares. En paralelo, la oferta de propiedades en venta sigue reduciéndose, lo que genera una presión alcista sobre los precios, sobre todo en los segmentos más buscados. Según reportes privados, los valores de cierre del metro cuadrado en CABA marcaron en marzo su mayor suba interanual en seis años.

De fondo, los desarrolladores destacan el aumento sostenido del consumo y la inversión, tanto en personas físicas como en empresas, junto con una mayor disposición al riesgo. Álvarez Espin agregó: “Hoy vemos que la formación bruta de capital fijo sube, el crédito vuelve a aparecer en escena y se fortalecen los canales de financiamiento. Todo eso refuerza la demanda inmobiliaria”.

En definitiva, el sector inmobiliario argentino parece atravesar la tormenta global con un paraguas propio. A diferencia de las acciones, los bonos o los depósitos en monedas duras, el ladrillo ofrece seguridad, horizonte tangible y resguardo patrimonial. Y aunque los vientos de Trump soplen fuerte, el mercado local permanece firme sobre cimientos cada vez más sólidos.

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