Buenos Aires concentra debates que atraviesan a todas las grandes ciudades del mundo: cómo crecer, cómo atraer talento, cómo sostener infraestructura y cómo garantizar acceso a la vivienda. En ese contexto, la movilidad aparece como una de las piezas centrales del modelo urbano.
Durante un nuevo Mano a Mano del streaming de Ladrillo.Info, conducido en la segunda temporada por Ezequiel Díaz, el ministro de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad, Pablo Bereciartua, repasó los desafíos de gestión de la capital argentina y explicó por qué el transporte público y la planificación urbana influyen de manera directa en la forma en que se vive y se invierte en la ciudad.
Para el funcionario, Buenos Aires compite en la liga de las ciudades globales y debe pensarse con esa escala. “Es una ciudad cosmopolita, abierta, con una identidad muy fuerte y con oportunidades para vivirla con distintos presupuestos”, dijo.
La ciudad como plataforma de oportunidades
El vínculo entre movilidad y vivienda surge de manera natural cuando se analiza el funcionamiento urbano. La facilidad para desplazarse define qué barrios crecen, qué zonas atraen inversiones y dónde se generan nuevas oportunidades para vivir o trabajar.
Bereciartua señaló que el principal capital de una gran ciudad es su capital humano. En ese marco, la calidad del sistema de transporte resulta determinante.
Comentó: “Las ciudades compiten por atraer talento. Para eso necesitan ser funcionales, fáciles de vivir. La movilidad pasa a ser central porque nadie va a una ciudad para quedarse quieto: va para trabajar, estudiar, ir a la cultura o al espacio público”.

Desde esa mirada, el desarrollo inmobiliario, la planificación urbana y la infraestructura de transporte forman parte de una misma ecuación. Barrios mejor conectados tienden a recibir mayor demanda residencial y comercial, mientras que las áreas con menor accesibilidad pierden dinamismo.
El ministro sostuvo que Buenos Aires cuenta con ventajas históricas que explican su atractivo: espacio público, vida cultural intensa y una oferta urbana diversa.
Destacó: “Hay oportunidades de vivir Buenos Aires para casi todos los presupuestos. Muchas cosas que en otras ciudades serían exclusivas acá resultan accesibles”.
Políticas urbanas de largo plazo
Uno de los desafíos que enfrentan las grandes ciudades consiste en sostener políticas urbanas durante varios años. Las obras estructurales requieren continuidad y financiamiento, una condición que no siempre se cumple en América Latina.
Bereciartua planteó que la experiencia internacional muestra la importancia de la inversión sostenida. En ese sentido, citó el caso de Madrid, que transformó su sistema de transporte con grandes programas de infraestructura.
“Madrid movilizó más de 30.000 millones de euros en transporte público y eso cambió completamente la ciudad”, señaló.
En Buenos Aires, el ministro consideró que el desafío actual pasa por comprender los cambios sociales y tecnológicos que afectan la vida urbana. La caída de la natalidad, las nuevas formas de trabajo y el avance de la electromovilidad obligan a repensar la planificación.
“La ciudad que viene no es igual a la del pasado. Hay cambios tecnológicos y sociales muy fuertes y eso exige una mirada estratégica”, sostuvo.
En ese escenario, el rol del Estado consiste en mirar a largo plazo y coordinar inversiones públicas y privadas. Dijo: “El gobierno tiene que levantar la mirada y pensar la ciudad a diez años, porque pocos actores tienen esa capacidad”.
El Trambus y un nuevo sistema de transporte eléctrico
Dentro de la agenda de movilidad de la Ciudad, uno de los proyectos centrales es el Trambus, un sistema de transporte eléctrico de superficie que combina características del tranvía y del colectivo.
Según explicó Bereciartua, se trata de una tecnología desarrollada en Europa que comenzó a expandirse en distintas ciudades durante los últimos años.
“El Trambus es la combinación entre tranvía y bus. Es un sistema eléctrico, silencioso y con algunas prestaciones del tranvía, pero con la flexibilidad de un colectivo”, dijo.
La primera línea que se construye en Buenos Aires conectará Nueva Pompeya con Aeroparque y atravesará el centro geográfico de la ciudad.

El recorrido cruzará todas las líneas de subte, lo que permitirá integrarlo al sistema existente. La idea consiste en que funcione como una extensión del metro.
“Hoy un viaje en transporte público entre Pompeya y Aeroparque tarda alrededor de una hora cuarenta. Con el Trambus ese recorrido puede bajar a cerca de una hora”, indicó.
La mejora se explica por la combinación de carriles exclusivos, prioridad semafórica y unidades eléctricas con mayor capacidad.
Las unidades podrán transportar hasta 120 pasajeros, en algunos casos con formato articulado. Además, el sistema contará con 71 paradores, de los cuales nueve tendrán características especiales por su conexión con otras formas de transporte.
Nodos urbanos y nuevos servicios
Los paradores principales funcionarán como centros de movilidad con distintos servicios urbanos.
Entre ellos aparecerán estaciones de carga para autos eléctricos, espacios para guardar bicicletas privadas y áreas destinadas a la logística de última milla.

“Las ciudades grandes están incorporando estos servicios en sus nodos de transporte. Permiten combinar movilidad personal, transporte público y logística urbana”, señaló el ministro.
El objetivo consiste en fomentar la intermodalidad: la posibilidad de combinar distintos medios de transporte en un mismo viaje.
Para el mercado inmobiliario, estos nodos suelen convertirse en polos de actividad económica y residencial. En muchas ciudades del mundo, las estaciones de transporte generan nuevas centralidades urbanas, impulsan desarrollos comerciales y modifican el valor del suelo.
Integración urbana y conexión del sur
Otro aspecto del proyecto se relaciona con la integración territorial de la Ciudad. Históricamente, el sur porteño mostró menores niveles de conectividad en comparación con el norte. El trazado del Trambus apunta a reducir esa brecha.
La línea conectará el sur con el centro y con el corredor norte, además de vincularse con el sistema ferroviario metropolitano.
“En Pompeya hay conexión con el ferrocarril y en Pacífico también. Eso permite mejorar la integración con el área metropolitana”, explicó Bereciartua.
La cuestión metropolitana resulta clave: más de dos millones de personas ingresan y salen de la Ciudad cada día.
Mejorar la movilidad interna impacta también en quienes viajan desde el conurbano para trabajar, estudiar o realizar actividades comerciales.
Innovación tecnológica y gestión urbana
El avance del Trambus se inscribe dentro de una agenda más amplia que incorpora innovación tecnológica al transporte.

Entre los cambios recientes aparece el multipago en el subte, que permite abonar el viaje con distintos medios de pago sin utilizar la tradicional tarjeta de transporte.
Para el ministro, ese tipo de medidas apuntan a simplificar la experiencia del usuario y ampliar la libertad de elección.
“La mejor movilidad es más libertad. Si podés pagar con el medio que querés, si podés elegir cómo moverte, la ciudad funciona mejor”, señaló.
La innovación tecnológica también aparece como una herramienta para mejorar la eficiencia de los sistemas urbanos. En el caso del Trambus, la comunicación digital entre los vehículos y los semáforos permitirá reducir tiempos de espera y mejorar la velocidad promedio del servicio.
Ciudades, innovación y desarrollo
En la mirada de Bereciartua, el futuro económico de los países depende cada vez más del desempeño de sus ciudades.
La economía del conocimiento, explicó, se desarrolla principalmente en entornos urbanos donde conviven universidades, empresas, financiamiento y capital humano.
“Hoy el 80% del PBI mundial se genera en las ciudades. Son la plataforma donde ocurre la innovación”, señaló.Esa dinámica obliga a las ciudades a competir entre sí para atraer talento, inversiones y nuevos proyectos. Infraestructura, calidad de vida y movilidad aparecen entonces como factores decisivos.

Para Buenos Aires, el desafío consiste en consolidar su posición como ciudad abierta, dinámica y con oportunidades para distintos sectores sociales.
En ese esquema también aparece el proyecto del Anillo Pampa, una nueva traza vial que busca mejorar la conectividad entre distintos corredores de la Ciudad y aliviar la circulación en zonas con fuerte tránsito.
La Ciudad avanza con el proyecto, una obra vial que busca mejorar la movilidad y generar nuevos entornos urbanos en el corredor norte. Incluye un túnel de doble mano que conectará avenida La Pampa con Avenida Figueroa Alcorta y la Costanera Rafael Obligado, además de un puente peatonal y una ciclovía circular de 140 metros de diámetro.

La intervención demandará una inversión de $50.000 millones y abarcará unos 10.000 m2. Con un plazo estimado de 20 meses.
En ese marco, el ministro planteó que las decisiones que se toman hoy deben proyectarse hacia la próxima década.“El futuro de los países está en las ciudades. Por eso necesitamos políticas que miren a diez años y que se sostengan en el tiempo”, concluyó Bereciartua.