Un cambio institucional con fuerte respaldo estadístico marca el inicio de la gestión de Magdalena Tato como presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. Segunda mujer en ocupar ese cargo en la historia de la entidad en 160 años de vida de la entidad, Tato encabeza hoy una institución cuya matrícula refleja una transformación profunda: cerca del 70% de los escribanos en actividad son mujeres.
Durante el Mano a Mano del streaming de Ladrillo.Info que puede seguirse por Youtube, conducido por Federico Miqueo, Tato sostuvo que ese proceso no responde a una coyuntura puntual, sino a un cambio estructural de largo plazo. En las últimas décadas, el ingreso de mujeres a la carrera notarial superó de manera constante al de los hombres, tanto en las universidades como en los concursos de acceso, una tendencia que terminó por reflejarse en la matrícula activa y, ahora, también en la conducción institucional.
Para la presidenta del Colegio, el desafío no consiste solo en visibilizar ese cambio, sino en traducirlo en una agenda de trabajo concreta. La función notarial, indicó, atraviesa una etapa de redefinición atravesada por la tecnología, la demanda de mayor eficiencia, la necesidad de pedagogía social y un mercado inmobiliario que busca previsibilidad y reglas claras.
El antecedente inmediato se remonta a 2013, cuando María Cecilia Herrero de Pratesi fue designada como la primera mujer en presidir el Colegio de Escribanos porteño, con la propia Magdalena Tato ocupando entonces el rol de prosecretaria. Una década después, la escribana vuelve a marcar un hito en la vida institucional del notariado de la Ciudad, ahora desde la máxima conducción.
Transparencia
El Colegio de Escribanos, afirmó, cumple una función que va más allá de la representación profesional. El escribano aporta seguridad jurídica, transparencia y prevención del conflicto, un valor que muchas veces no se percibe en el momento de la firma, pero que resulta decisivo cuando aparecen problemas. En ese sentido, consideró central reforzar la comunicación con la sociedad y con los distintos actores del ecosistema inmobiliario.
Al referirse al vínculo entre escribanos, desarrolladores, inmobiliarias y compradores, Tato remarcó que el mercado demanda procesos ágiles, pero también certezas. La escritura pública, dijo, no constituye un obstáculo, sino una garantía. En contextos de mayor dinamismo, ese equilibrio entre velocidad y seguridad adquiere todavía más relevancia.

También hizo hincapié en que el escribano actúa como un tercero imparcial, encargado de verificar títulos, detectar inconsistencias, advertir riesgos y asegurar que la transmisión del dominio se realice sin vicios. Esa intervención preventiva, añadió, evita conflictos futuros y aporta confianza al sistema.
Tecnología, innovación y fe pública
Otro eje central de la charla giró en torno al impacto de la tecnología. Tato señaló que el notariado porteño avanzó de manera sostenida en procesos de digitalización, con sistemas de gestión electrónica, protocolos digitales e intercambio de información en tiempo real con organismos públicos y privados. Ese camino, aclaró, no elimina la función del escribano, sino que la potencia.
La tecnología, sostuvo, funciona como una herramienta al servicio del criterio jurídico, no como un sustituto. En ese punto, marcó distancia de visiones que plantean una automatización total de los actos jurídicos. Según su mirada, la intervención profesional sigue siendo indispensable para garantizar legalidad, identidad y consentimiento informado.
En relación con debates más recientes, como la tokenización de activos o el uso de blockchain en contratos, Tato comentó que el notariado participa activamente en ámbitos académicos y técnicos. No se trata de negar la innovación, afirmó, sino de analizar cómo esas herramientas pueden integrarse al sistema jurídico vigente sin afectar principios básicos.
Mercado inmobiliario y acceso a la vivienda
La presidenta del Colegio también se refirió al vínculo entre la actividad notarial y el acceso a la vivienda. Cada vez que aparecen instrumentos de crédito hipotecario, indicó, el mercado se ordena y la actividad se dinamiza. La previsibilidad financiera favorece tanto a compradores como a vendedores y genera un círculo virtuoso que impacta en toda la cadena inmobiliaria.
En cuanto a los costos de una operación, recordó que los honorarios notariales representan una porción acotada dentro del total y que su función apunta a prevenir contingencias que, de otro modo, resultarían mucho más costosas. La seguridad jurídica, insistió, constituye un activo central para el desarrollo del mercado.
La relación con el Estado ocupó también un lugar destacado. Tato señaló que el Colegio mantiene un diálogo permanente con organismos públicos de la Ciudad y a nivel nacional. Registros, catastros, agencias tributarias y dependencias judiciales forman parte de un entramado donde la coordinación resulta clave para agilizar trámites y reducir conflictos.
Tato también se refirió a los cambios en el perfil de quienes acceden a una vivienda, con compradores más informados y operaciones cada vez más complejas desde el punto de vista legal y registral. En ese contexto, señaló que el escribano cumple un rol central al ordenar la información, verificar antecedentes y advertir situaciones que muchas veces no resultan evidentes para el adquirente, como restricciones urbanísticas, afectaciones al dominio o cuestiones sucesorias pendientes.
Además, planteó que la vivienda no debe pensarse solo como una transacción económica, sino como una decisión de largo plazo que involucra estabilidad familiar y previsión patrimonial. Por eso, remarcó la importancia de asesorar de manera integral antes de la firma, con especial foco en operaciones de primera vivienda, donde el acompañamiento profesional permite reducir incertidumbre, evitar errores frecuentes y fortalecer la confianza en el sistema inmobiliario.
El rol del crédito y el gran año de escrituras
Tato explicó que la reactivación del mercado inmobiliario estuvo fuertemente impulsada por el regreso de los créditos hipotecarios, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria (hasta noviembre en CABA se realizaron más de 62.000 escrituras. Con el último dato del año, que se conocerá a fin de mes, se espera cerrar 2025 con alrededor de 70.000 operaciones, lo que convertiría al período en el mejor calendario desde 2007).
Señaló que, pese a una meseta registrada durante el período electoral, el año terminó por confirmar un volumen de operaciones cercano a niveles récord, con una fuerte demanda contenida que volvió a activarse una vez despejado el escenario político.
Según detalló, la baja reciente en la cantidad de escrituras no responde a una retracción de la demanda, sino a un problema de liquidez en el sistema bancario, luego de que las entidades otorgaran una gran cantidad de préstamos. Ese desfasaje generó demoras en los tiempos de escrituración, que pasaron de resolverse en pocas semanas a estirarse varios meses, impactó en el ritmo mensual de operaciones.

En ese marco, Tato definió al crédito hipotecario como un “círculo virtuoso” para el mercado, ya que cada operación con hipoteca suele activar nuevas compraventas encadenadas. También destacó cambios en las preferencias habitacionales, con un mayor interés por viviendas de tres y cuatro ambientes, desarrollos con amenities y proyectos orientados a uso residencial en zonas que antes estaban más vinculadas a oficinas, consolidó un escenario de fuerte dinamismo en el segmento de vivienda.
Formación, generaciones y cambio cultural
La agenda institucional que planteó Tato incluye una fuerte impronta en capacitación. El Colegio, indicó, trabaja de manera continua en formación profesional para escribanos jóvenes y con trayectoria. Cambios normativos, nuevas regulaciones, avances tecnológicos y transformaciones del mercado exigen actualización permanente.
En ese marco, destacó el aporte de las mujeres en la renovación profesional. La mayor presencia femenina, aportó, se traduce en estilos de gestión más colaborativos, apertura al trabajo en red y mayor sensibilidad frente a las demandas sociales. Sin plantearlo como una contraposición, subrayó que la diversidad enriquece la toma de decisiones.

La cuestión generacional apareció como otro desafío. Muchos jóvenes escribanos enfrentan hoy un contexto complejo para insertarse profesionalmente, con costos elevados, alta competencia y clientes más informados. Frente a ese escenario, el Colegio busca acompañar con herramientas, asesoramiento y espacios de intercambio.
Hacia el cierre de la entrevista, Tato volvió sobre el dato que atraviesa su gestión: una matrícula mayoritariamente femenina y una conducción que refleja ese cambio. Lejos de presentarlo como un hito aislado, lo definió como el resultado lógico de una evolución profesional y cultural.