El negocio inmobiliario en Argentina vive una etapa de transición. Nuevos sistemas constructivos, cambios en el financiamiento y un mercado que busca reordenarse generan oportunidades y desafíos para desarrolladores y constructores. En ese contexto, el rol de las mujeres en el sector adquiere cada vez más visibilidad.
Ese fue uno de los ejes del último streaming de Ladrillo.Info, conducido por Ezequiel Díaz y disponible en Youtube, donde participaron Andrea Borges do Canto, directora Comercial de NLK Capital, y Sofía Riva, directiva de Constructora Riva. Ambas compartieron su experiencia en el desarrollo inmobiliario y analizaron el escenario actual del mercado.
Durante la charla, las especialistas coincidieron en que el debate sobre el género pierde relevancia cuando aparecen la experiencia profesional, la estrategia de negocio y la capacidad para entender el mercado.
Diversidad en los equipos
Sofía Riva señaló que su experiencia en el sector nunca estuvo marcada por barreras vinculadas al género. La directiva explicó que los desafíos llegaron por la exigencia propia de la actividad.
“No tuve demasiados desafíos por ser mujer. Los desafíos llegaron por el trabajo en sí, por la exigencia y por los resultados que se esperan”, dijo.
Según su visión, el crecimiento de la participación femenina responde a una transformación más amplia del mercado laboral. Durante décadas, gran parte de las decisiones empresariales quedaron en manos masculinas, aunque esa situación empezó a equilibrarse con el tiempo.
“Hoy las decisiones se toman de manera más balanceada entre hombres y mujeres. Eso termina reflejándose en los proyectos porque el usuario final también es diverso”, explicó.
Ese cambio también impacta en el propio mercado inmobiliario. Distintos relevamientos del sector señalan que cerca del 50% de los compradores participan activamente en las decisiones sobre las viviendas, un dato que empieza a influir en el diseño de los proyectos, los espacios comunes y la forma de comercializar los desarrollos.
Andrea Borges do Canto compartió una mirada similar. Para la ejecutiva, el verdadero valor aparece cuando los equipos incorporan distintos enfoques y experiencias.
“El debate no pasa por el género. Tiene que ver con la diversidad de opiniones y con cómo utilizamos esa diversidad para lograr mejores resultados”, comentó.
Desde su perspectiva, la combinación de miradas enriquece los procesos de desarrollo inmobiliario. Equipos con trayectorias distintas permiten detectar oportunidades y riesgos que de otra manera pasarían desapercibidos. “Cuando hay puntos de vista diversos se llega a resultados mucho más optimizados e inteligentes”, señaló.
Caminos hacia el desarrollo inmobiliario
Las trayectorias de ambas profesionales muestran caminos distintos hacia el mismo sector. En el caso de Sofía Riva, el vínculo con la construcción aparece desde su historia familiar. Constructora Riva cuenta con más de medio siglo de actividad en el país y participó en proyectos de gran escala vinculados a arquitectura, infraestructura y obras industriales. Contó: “La construcción siempre estuvo presente en mi vida. Me crié en un edificio que construyó mi padre y desde chica conviví con ese mundo”.
Su formación académica se orientó inicialmente hacia las finanzas. Durante los primeros años de carrera trabajó en ese ámbito. Con el tiempo, la relación entre el mundo financiero y el desarrollo inmobiliario consolidó su decisión.

“El Real Estate siempre me resultó interesante porque es algo muy tangible. Volvés a un lugar años después y ves lo que se construyó”, señaló.
Andrea Borges do Canto llegó al desarrollo inmobiliario desde otra combinación de intereses. Arquitecta de formación, también se especializó en marketing y comercialización de proyectos.
“Siempre me interesó entender cómo vive la gente y cómo influye el hábitat en la forma de habitar una ciudad”, explicó.
Sus primeros pasos estuvieron vinculados a la venta de proyectos. Ese contacto con el mercado permitió observar cómo las decisiones comerciales impactan en el diseño y en la funcionalidad de los edificios.
“Empecé a ver que desde la mirada comercial también se podían mejorar los proyectos pensando en la gente que los iba a habitar”, dijo.
Ese enfoque integral marcó su carrera. Borges do Canto comenzó a involucrarse en cada etapa del proceso inmobiliario, desde la concepción del proyecto hasta la estrategia comercial.
Planificación y gestión del riesgo
La conversación también abordó uno de los aspectos más complejos del negocio inmobiliario: la gestión del riesgo.
Riva explicó que uno de los principales aprendizajes en la actividad tiene que ver con la planificación. “En cualquier desarrollo es fundamental tener un plan A, B, C y hasta D. Las cosas muchas veces no funcionan como uno espera”, comentó.
Según su experiencia, los proyectos inmobiliarios requieren evaluar distintos escenarios al mismo tiempo. El mercado argentino, con su volatilidad histórica, obliga a diseñar estrategias alternativas. Amplió: “A veces los distintos planes hay que lanzarlos al mismo tiempo. Si uno espera que falle el primero para activar el segundo, el tiempo se pierde”.

Borges do Canto coincidió con esa visión y agregó que los errores también forman parte del aprendizaje profesional.
“Entiendo el error como una oportunidad de mejora. A lo largo de la carrera siempre aparece la posibilidad de profesionalizar más los procesos”, explicó.
La ejecutiva también remarcó que el sector atraviesa un proceso de transformación. La construcción tradicional, muchas veces basada en prácticas informales, enfrenta hoy una etapa de mayor profesionalización. “Estamos empujados a trabajar mejor y a mejorar nuestros sistemas para lograr mejores resultados”, señaló.
El desafío de desarrollar en Argentina
Otro de los temas centrales del debate fue el escenario actual del mercado inmobiliario argentino.
Durante los últimos años, los costos de construcción aumentaron de manera significativa. Ese fenómeno obligó a muchos desarrolladores a revisar estrategias y estructuras financieras.
Riva destacó que los costos crecieron con fuerza en los últimos dos años, aunque ahora aparecen señales de estabilización. “Los costos de construcción subieron muchísimo, pero ahora empiezan a acomodarse. También la apertura de importaciones generó nuevas opciones de proveedores”.
Para la directiva, el desafío actual consiste en corregir ineficiencias que antes quedaban ocultas por la inflación.
Explicó: “Cuando la inflación era muy alta, muchas ineficiencias pasaban desapercibidas. Hoy se notan mucho más y obligan a ordenar los procesos”.
Borges do Canto planteó una mirada complementaria. A su entender, el principal problema de muchos proyectos no se encuentra en los costos sino en la falta de estrategia.
“El costo de construcción no es el problema central. El verdadero riesgo es no tener una estrategia clara detrás del proyecto”, señaló.
La ejecutiva explicó que un buen edificio puede fracasar si no cuenta con una estrategia comercial adecuada.
Añadió: “Un desarrollo inmobiliario no consiste solamente en construir metros cuadrados. Hay que entender todo el impacto que genera y cada una de las decisiones que lo rodean”.
Ubicación, mercado y oportunidades
A la hora de evaluar un nuevo proyecto, la ubicación continúa como uno de los factores clave del negocio inmobiliario.
Riva explicó que ese criterio mantiene su vigencia incluso en un mercado cambiante. “La ubicación siempre resulta fundamental. Desarrollar en zonas consolidadas reduce muchos riesgos».
La escala del proyecto también depende de la capacidad financiera del desarrollador. Capital propio, financiamiento y preventa influyen en el tamaño final de cada iniciativa.

“Cada desarrollador tiene que analizar cuánto puede financiar con recursos propios y cuánto necesita vender para sostener el proyecto”, dijo Riva.
Borges do Canto agregó que el mercado empieza a mostrar señales de recuperación en algunos segmentos, especialmente en productos de alta gama. “El segmento premium vuelve a mostrar mucha actividad y genera un efecto que se derrama hacia otros productos”.
El regreso del inversor inmobiliario
Otro cambio que detectan las especialistas es el regreso de inversores que buscan renta inmobiliaria. Durante varios años, muchos ahorristas se alejaron del sector por la falta de rentabilidad o por la incertidumbre económica. Esa tendencia empieza a revertirse.
“Volvió el inversor que compra para renta. Durante mucho tiempo estuvo esperando y ahora empieza a moverse nuevamente”, explicó Borges do Canto.
El regreso del crédito hipotecario también influye en ese proceso. Algunas líneas financieras impulsan la demanda de viviendas y generan un nuevo dinamismo en el mercado.
Según Riva, ese fenómeno también explica el buen desempeño reciente del mercado de propiedades usadas.
Comentó: “El año pasado el mercado de usados tuvo un movimiento muy fuerte. Parte de ese capital ahora empieza a volcarse hacia nuevos desarrollos”.
Consejos para nuevos desarrolladores
Sobre el final del debate, las especialistas compartieron algunas recomendaciones para quienes buscan ingresar al negocio inmobiliario.
Borges do Canto destacó la importancia de la planificación estratégica y del análisis previo de cada proyecto. Explicó: “Todo empieza con el análisis del negocio y con una estrategia clara antes de comprar la tierra”.

La ejecutiva también recomendó aprender de la experiencia de otros desarrolladores. “Hablar con quienes ya recorrieron ese camino ayuda a evitar errores y a entender mejor el mercado”, señaló.
Riva agregó que las asociaciones estratégicas pueden resultar clave para quienes dan sus primeros pasos. “Asociarse con gente que ya conoce el rubro ayuda mucho. Cada sector tiene su propia lógica y alguien con experiencia puede guiar el proceso”.
Para ambas profesionales, el desarrollo inmobiliario seguirá como una de las inversiones más atractivas en Argentina, aunque exige cada vez mayor profesionalismo.
“El desarrollo inmobiliario exige análisis, estrategia y trabajo en equipo. Cuando esas variables se combinan bien, el resultado suele ser positivo”, concluyó Borges do Canto.