El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó una nueva línea de créditos hipotecarios para la primera vivienda, con tasa subsidiada y condiciones orientadas a facilitar el acceso de la clase media a la propiedad.
El programa se instrumenta a través del Banco Ciudad y se financia con recursos del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), junto con utilidades de la entidad y fondos provenientes de la concesión de medios públicos.
El esquema presenta condiciones específicas que delimitan el alcance del crédito:
- Tasa del 7,5% + UVA, dos puntos por debajo del promedio del mercado.
- Financiamiento de hasta el 75% del valor de la propiedad (65% con garante).
- Monto máximo de $100 millones.
- Destino exclusivo a primera vivienda.
- Superficie máxima de 80 m2.
- Tope de USD 2.800 por m2.
- Relación cuota-ingreso de hasta el 25%.
- Posibilidad de sumar un garante.
El diseño apunta a propiedades de ticket medio dentro del mercado porteño, principalmente departamentos de dos y tres ambientes, que se ajustan a los límites establecidos.
Uno de los puntos centrales del programa pasa por el nivel de la cuota inicial. Según los datos oficiales, por cada $10 millones a 20 años, la cuota se ubica en torno a $80.600, con ingresos requeridos desde $322.000 mensuales. Para el monto máximo, el ingreso necesario asciende a $3.222.000, con una cuota de $806.600.
Cuotas similares a las de un alquiler
El objetivo radica en acercar la cuota al valor de un alquiler, en un contexto donde esa modalidad se convirtió en la principal vía de acceso a la vivienda en la Ciudad.
El trámite podrá realizarse de forma digital o presencial. Se habilita el acceso a través del asistente virtual Bit, que funciona por WhatsApp, además de la web del banco y su red de sucursales.
Durante la presentación, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, dijo: “Tener la casa propia va a dejar de ser una aspiración para ser una realidad”.
En esa línea, agregó: “Durante mucho tiempo, los recursos del Instituto de Vivienda de la Ciudad se concentraron casi exclusivamente en villas y asentamientos. Esa política fracasó y generó una profunda injusticia”.

El mandatario también puso el foco en el cambio de orientación de la política habitacional: “Mientras a unos pocos se les regalaron casas, miles de familias, parejas y jóvenes priorizan el alquiler mes a mes. Nosotros buscamos terminar con esa situación”.
Además, remarcó: “Antes, la subvención se utilizaba para viviendas en villas. Ahora se orienta a que más porteños accedan a un crédito y se repare una deuda histórica con la clase media”.
Para quiénes
Podrán acceder tanto trabajadores en relación de dependencia como monotributistas y autónomos, siempre que cuenten con ingresos comprobables. En el caso de los asalariados, se requiere cobrar el sueldo a través del Banco Ciudad o migrar la cuenta, mientras que los independientes deberán adherir al paquete financiero de la entidad para calificar.
El esquema busca ampliar el universo de acceso más allá del empleo formal tradicional, incorporando perfiles con ingresos variables. Además, se habilita la posibilidad de sumar un garante para reforzar la capacidad crediticia, un punto clave para quienes no alcanzan por sí solos los niveles de ingreso exigidos.
Condiciones más accesibles
El contexto resulta clave. El crédito hipotecario en Argentina mantiene niveles bajos, mientras que el valor del metro cuadrado en dólares continúa elevado en relación con los ingresos. En ese escenario, la tasa subsidiada aparece como el principal incentivo del programa.
Desde el Ejecutivo porteño sostienen que el programa apunta a sectores que requieren financiamiento de largo plazo y condiciones más accesibles, con cuotas en línea o incluso por debajo de un alquiler.
A nivel de mercado, la medida podría generar mayor dinamismo en la compraventa de propiedades, especialmente en el segmento medio. También se espera un impacto en la oferta, con desarrollos orientados a unidades que encajen dentro de los parámetros del crédito.
Otro efecto potencial se vincula con el mercado de alquileres. Si parte de la demanda logra migrar hacia la compra, podría reducirse la presión sobre los precios locativos, aunque el alcance dependerá del volumen de créditos otorgados.

El esquema también plantea desafíos. La evolución de la inflación y de los ingresos resulta determinante para sostener la capacidad de pago en créditos ajustados por UVA. A su vez, la continuidad del subsidio aparece como un factor clave para garantizar previsibilidad.
En paralelo, el Banco Ciudad refuerza su posicionamiento dentro del mercado hipotecario, en un contexto donde el financiamiento todavía resulta escaso.
El presidente de la entidad, Guillermo Laje, concluyó que el objetivo pasa por ampliar el acceso al crédito con herramientas competitivas que permitan a más familias concretar el acceso a la vivienda propia en la Ciudad.