En un escenario donde la construcción tradicional continúa con costos elevados y plazos extensos, las viviendas desarrolladas a partir de contenedores marítimos ganan posicionamiento como alternativa habitacional y de inversión. El sistema modular avanza tanto en ciudades como en suburbios y polos turísticos, con compradores que priorizan previsibilidad presupuestaria, tiempos de ejecución acotados y menor intervención en el lote.
A diferencia de la obra húmeda, estas unidades parten de una estructura industrial diseñada para soportar cargas y condiciones climáticas extremas. Sobre esa chasis metálico se incorporan aislaciones, instalaciones y terminaciones equivalentes a una vivienda convencional. El resultado es una casa lista para habitar, con montaje ágil y costos definidos desde el inicio.
Cuánto cuestan y qué incluye el valor
Los precios varían según superficie, equipamiento y nivel de terminación. En el segmento inicial aparecen módulos compactos desde USD 13.000, mientras que las propuestas de mayor metraje y uso permanente superan ampliamente ese piso.

Sergio Rodríguez, de Bamboo Containers, explicó que el rango depende de dimensiones y calidad de terminaciones: “Se puede ir desde el módulo de 15 m2 en la línea Base a USD 13.000, hasta el módulo de 30 m2 con terminaciones full a USD 30.000”.
El carácter evolutivo es uno de los diferenciales del sistema. “Siempre es bueno aclarar que es un sistema modular, son viviendas evolutivas; por tanto, se pueden agregar y ampliar módulos, lo que da libertad de diseño. Y los costos, a mayor cantidad de m2, se reducen. Hemos entregado viviendas de 150 m2”, añadió Rodríguez.
Desde Dice Containers, su CEO José A. Vives detalló que la compañía comercializa modelos estándar con valores que oscilan entre USD 650 y USD 800 por m2, sin traslado, con unidad terminada y terminaciones premium. El precio final depende en gran medida del diseño, la cantidad de ambientes y rubros sensibles como sanitarios y aberturas, que suelen incidir más que la estructura metálica.

La oferta incluye unidades de un ambiente montadas sobre contenedores de 20 pies, hasta viviendas de 90 m2 con cinco ambientes y dos baños mediante combinación de módulos. En estos casos, los valores parten desde aproximadamente USD 18.369 + IVA y pueden superar los USD 65.000 + IVA, con opciones de financiación.
Por su parte, Alejandro Vázquez, gerente de Importainers, ubicó el costo promedio del sistema entre USD 800 y USD 850 por m2, con entrega llave en mano y estándares de calidad premium. “En superficies mayores, el valor por m2 tiende a reducirse, una lógica propia del sistema modular”, sostuvo. Bajo ese esquema, la firma ya desarrolló viviendas de hasta 150 m2 combinando varios contenedores.
Perfil de la demanda y decisión de compra
En el sector reconocen que muchos compradores optan por esta tipología para evitar procesos prolongados de obra, sobrecostos imprevistos y el desgaste asociado a la construcción tradicional. La posibilidad de trabajar con presupuesto cerrado y cronograma definido aparece como argumento central.

Además, el sistema se adapta tanto a vivienda permanente como a segunda residencia, renta turística o ampliaciones en lote propio. En zonas de islas o terrenos de difícil acceso, la facilidad de traslado e instalación se convierte en ventaja competitiva.
Normativa y habilitación
Uno de los puntos críticos al evaluar este tipo de proyectos es la normativa municipal. Cada distrito posee su propio código urbano y no todos contemplan de la misma manera las construcciones modulares.
En el caso de Dice Containers, los modelos estándar fueron diseñados bajo parámetros del Código Urbanístico de la Ciudad de Buenos Aires, lo que facilita la aprobación en jurisdicciones con exigencias similares. Sin embargo, la verificación previa resulta indispensable.
Rodríguez señaló que en los últimos años varios municipios actualizaron su normativa para permitir estas soluciones, aunque el trámite de aprobación debe realizarse antes de avanzar con la compra para evitar contingencias legales.
Fundaciones y relación con el suelo
Otra diferencia sustancial frente a la mampostería tradicional es la menor exigencia de fundaciones profundas. Al tratarse de estructuras más livianas, en la mayoría de los casos se emplea un sistema de pilotes que eleva la unidad del terreno.

Este esquema:
- Reduce movimientos de suelo.
- Minimiza costos de obra gruesa.
- Facilita el acceso a instalaciones para mantenimiento.
Las viviendas se entregan con instalaciones completas de agua, electricidad y desagües, tableros eléctricos con protecciones, pisos, sanitarios, aberturas de aluminio, iluminación LED y equipos de climatización frío-calor.
Aislación y confort térmico
La aislación térmica y acústica constituye uno de los ítems más determinantes del presupuesto y del desempeño final. Un recorte en este componente impacta directamente en el confort.
Vives explicó que sus unidades combinan espuma de poliuretano proyectada en techos —con espesores de dos pulgadas— y lana de vidrio con aluminio en paredes, un esquema orientado a mitigar el impacto del frío y el calor sobre la estructura metálica.

Desde Importainers y Bamboo Containers coincidieron en que la calidad de la aislación define la experiencia de uso permanente y diferencia un módulo ocasional de una vivienda apta para habitar todo el año.
Ventajas competitivas
Entre los principales atributos del sistema modular se destacan:
- Reducción de plazos de obra de hasta 70% frente a la construcción tradicional.
- Presupuesto cerrado desde el inicio.
- Menor generación de residuos.
- Posibilidad de traslado futuro.
- Escalabilidad mediante incorporación de nuevos módulos.
Vives subrayó que la fabricación en planta industrial permite controlar procesos y minimizar desvíos económicos asociados a inflación de materiales o imprevistos de obra.

En la misma línea, Vázquez remarcó que el sistema ordena el proceso constructivo y reduce interferencias típicas de la obra húmeda. Según indicó, dependiendo del modelo y nivel de terminación, el costo total puede ubicarse hasta un 30% por debajo de una vivienda tradicional equivalente.
Límites y consideraciones
El formato también presenta restricciones. Las dimensiones estructurales del contenedor estándar condicionan el diseño cuando no se combinan varios módulos. Si bien existen desarrollos con mayor ancho, la flexibilidad sigue siendo menor que en la construcción tradicional.
Además, la aprobación municipal puede implicar trámites específicos según la jurisdicción. Tanto Vives como Vázquez coincidieron en la necesidad de planificar ampliaciones futuras desde el inicio para preservar coherencia estructural y funcional.
Mantenimiento y vida útil
En términos de durabilidad, los contenedores fueron concebidos para soportar condiciones extremas en transporte marítimo. En una vivienda correctamente ejecutada, el mantenimiento se reduce principalmente a la pintura exterior periódica, más por razones estéticas que estructurales.

La elevación sobre pilotes simplifica eventuales reparaciones, al permitir acceso a instalaciones sin romper pisos ni intervenir la estructura principal.
Rodríguez sintetizó el posicionamiento del segmento: “No buscamos reemplazar a la construcción tradicional, sino ofrecer una alternativa con mayor previsibilidad de tiempos y costos. La vivienda contenedor ocupa un lugar propio dentro del mercado inmobiliario como opción para quienes priorizan rapidez, control presupuestario y flexibilidad”.