Agustina Donnola y Matías Pellegrini pasaron por el streaming de Ladrillo.Info en YouTube, que conduce Ezequiel Díaz, y contaron cómo diseñaron y construyeron su propia Tiny House sin experiencia previa. La vivienda mide 20 metros cuadrados, demandó cinco años de trabajo de fines de semana y hoy funciona como hogar permanente. La tendencia crece en Argentina por los altos costos inmobiliarios, la búsqueda de vida minimalista y la rapidez de construcción.
Las Tiny House dejaron de ser una rareza de documentales extranjeros para transformarse en una alternativa concreta de vivienda y también de inversión inmobiliaria en nuestro pais. Casas compactas, muchas veces móviles, con construcción en seco, costos más bajos y tiempos de obra reducidos ganan terreno entre jóvenes, parejas y emprendedores turísticos que buscan escapar de los valores de la construcción tradicional.
Agustina Donnola y Matías Pellegrini, creadores de Vivir Tiny, explicaron durante una entrevista en el streaming cómo nació el proyecto que los llevó a construir una casa sobre ruedas sin experiencia previa en obra. “En Estados Unidos y Australia explotó mucho por la crisis habitacional y porque es algo accesible dentro de sus parámetros. Acá también da una perspectiva de alcanzar una vivienda propia en un momento complicado”, comentó Donnola.

La pareja vive actualmente dentro de una Tiny House de 8 metros de largo por 2,5 metros de ancho, construida sobre un tráiler especialmente preparado para soportar el peso de la estructura.
De dormir en un auto a construir una casa sobre ruedas
La historia arrancó durante un viaje al sur argentino. La pareja acampaba bajo una lluvia intensa y terminó durmiendo dentro del auto porque no logró armar la carpa.
Pellegrini recordó: “Detrás nuestro había una pareja con una casita rodante hermosa. Salían, se hacían el té, miraban una película y nosotros muertos de frío dentro del auto”.

Esa experiencia disparó la idea inicial: construir una pequeña vivienda para viajar. Luego, el proyecto cambió de escala.
Donnola señaló: “Empezamos a investigar y nos encontramos con las Tiny House. Eso fue en 2018. Justo planeábamos mudarnos juntos y dijimos: ‘¿Y si construimos una para vivir?’”.
La pareja reconoció que el contexto local todavía veía el concepto como algo extraño. Incluso proveedores y fabricantes dudaban de la viabilidad del proyecto.

“Llamábamos para pedir un tráiler y nos decían que la casa se iba a partir a la mitad. Era desconocimiento, no mala intención”, explicó Pellegrini.
Cinco años de obra y aprendizaje
La construcción arrancó formalmente en 2020, pocos días antes de la pandemia. La falta de materiales, la suba de precios y la escasa información técnica disponible complicaron el proceso.
“Nos llevó cinco años porque trabajábamos solamente los fines de semana. Vivíamos en distintas ciudades y hacíamos todo nosotros”, comentó Donnola.
La pareja construyó paredes, instalaciones eléctricas, conexiones de agua, muebles y hasta las ventanas. El proyecto nació prácticamente desde cero.

“La primera herramienta fue un martillo. No teníamos experiencia ni herramientas”, recordó Pellegrini. Antes de avanzar con la obra realizaron 16 diseños distintos en 3D para optimizar el espacio interior.
“Como es una casa chica, todo tiene que quedar perfectamente acomodado. Movías algo y debías cambiar otras diez cosas”, explicó.
El tráiler apareció como uno de los puntos más críticos de toda la obra. La estructura debía soportar el peso de la vivienda y además circular por ruta.
“Llegamos un día y el tráiler se movía como un fideo. Ahí tuvimos que parar y resolver el problema porque iba a ser nuestra casa”, señaló Pellegrini.
Cómo se construye una Tiny House
La vivienda utiliza sistema wood frame, una modalidad de construcción en seco basada en estructuras de madera.
Pelegrin explicó: “El tráiler funciona como la platea de hormigón de una casa tradicional. Desde ahí levantás las paredes”.
La estructura principal se realizó con tirantes de pino. Para el exterior combinaron chapa y revestimiento de madera. En el interior eligieron placas livianas de MDF revestidas con melamina para reducir peso.
“No quisimos usar Durlock porque la casa estaba al límite del peso y además nos daba miedo cómo podía reaccionar el material con el movimiento”, comentó Donnola.
La aislación térmica y acústica apareció como otro punto clave del proyecto. La vivienda cuenta con capas aislantes en paredes y techo para mejorar el confort interior.
Según detallaron, una empresa especializada puede construir una Tiny House en apenas tres meses. En el caso de la autoconstrucción, los tiempos se extienden. Pelegrini dijo: “Dos personas sin experiencia pueden tardar seis u ocho meses trabajando todos los días”.
Cuánto cuesta construir una Tiny House
Uno de los puntos más consultados durante la entrevista pasó por los costos. La pareja realizó un cálculo completo incluyendo materiales, herramientas y costos indirectos.
“El costo final fue de USD 17.000 incluyendo herramientas y gastos generales. Solo materiales rondaron los USD 11.000”, detalló Donnola.

Aun así aclararon que los valores crecieron fuerte tras la pandemia por el aumento de la madera y de los materiales vinculados a construcción en seco.
Pellegrini acotó: “Antes construir en madera costaba casi la mitad que una vivienda tradicional. Hoy el costo por metro cuadrado se equiparó bastante”.
También remarcaron que los acabados pueden modificar mucho el presupuesto final. Donolla recomendó: “En la estructura no conviene ahorrar. Después podés elegir revestimientos más económicos o cambiar detalles más adelante”.
Los errores más comunes
Durante la charla, la pareja señaló cuáles son los principales problemas que suelen cometer quienes arrancan con este tipo de viviendas. “El error más grave aparece en la estructura. Si hacés algo débil, después se doblan las ventanas, entra agua y empiezan los problemas”, comentó Pellegrini.
La humedad y las filtraciones representan uno de los riesgos principales dentro de las construcciones de madera. Resumió: “El principal enemigo es el agua”.

También recomendaron no reducir costos en instalaciones eléctricas ni cañerías. “No ahorren en cables ni conexiones. La madera exige instalaciones seguras”, señaló Donnola.
En cambio, explicaron que sí existe margen para abaratar pisos, revestimientos o terminaciones decorativas.
Vivir en 20 metros cuadrados
Más allá de la construcción, buena parte de la entrevista giró alrededor de la convivencia y el estilo de vida.
La casa funciona como vivienda permanente para ambos y además incluye espacios de trabajo porque los dos desarrollan tareas digitales.

“Necesitábamos dos escritorios reales, no banquetas incómodas. Todo debía adaptarse a nuestra forma de vivir”, explicó Pellegrini.
La pareja diseñó sectores individuales, espacios de guardado y una distribución pensada específicamente para sus hábitos cotidianos. Donolla dijo: «No queríamos subir a dormir a un entrepiso y golpearnos la cabeza contra el techo. Entonces pusimos la cama abajo”.
La organización diaria también aparece como una condición central para sostener el confort dentro de pocos metros cuadrados. “Ordenás rápido, limpiás rápido y vivís de otra manera”, amplió.
Un fenómeno que también crece como negocio
Además del uso residencial, las Tiny House ganan espacio dentro del turismo y los desarrollos de alquiler temporario.
La rapidez constructiva y la posibilidad de fabricar módulos completos dentro de galpones reducen costos y tiempos. Pellegrini señaló: “En tres meses podés tener unidades listas para alquilar en cualquier parte del país”.

Según explicaron, ya existen empresas argentinas dedicadas exclusivamente a fabricar este tipo de viviendas para proyectos turísticos, glamping y alquileres temporarios.
“Eso es lo que va a hacer que no sea una moda pasajera”, sostuvo Donnola.
La posibilidad de trasladar las unidades, instalar paneles solares o funcionar fuera de redes tradicionales también amplía las alternativas de uso.
“Podés vivir prácticamente donde quieras si resolvés energía, agua y conexiones”, comentó Pellegrini.
“La Tiny House te invita a bajar un cambio”
Sobre el final de la entrevista, la pareja definió la experiencia como un cambio profundo de hábitos y prioridades.

“La Tiny House te invita a bajar un cambio. Vivís otro ritmo y estás más en contacto con la naturaleza”, explicó Donnola.
También destacaron el valor emocional de construir una vivienda propia con sus propias manos. Pelegrini concluyó: “La gratitud que te da despertarte en una casa que construiste vos mismo es increíble”.