Tras las quejas del sector inmobiliario por demoras en expedientes y excepciones urbanísticas, Karina Burijson deja la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano esta semana. Asumirá Agustina Olivero Majdalani, hija de la ex número dos de la SIDE y dirigente vinculada al armado político que responde a Daniel Angelici.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, decidió remover a Burijson de la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano, el área encargada de administrar el vínculo técnico y político con las desarrolladoras y constructoras por «malos manejos» aparentemente.
La decisión fue formalizada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial con fecha 14 de febrero de 2026. El texto establece la designación de Majdalani al frente de la Secretaría que depende de la Jefatura de Gabinete conducida por Gabriel Sánchez Zinny. La nueva funcionaria es hija de Silvia Majdalani, ex diputada nacional y ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la presidencia de Mauricio Macri.
El recambio se produce tras meses de quejas del sector desarrollador por demoras en la tramitación de expedientes, pedidos de excepción y autorizaciones vinculadas al nuevo Código Urbanístico. “Hay expedientes que llevan un año parados. Es inconcebible en medio de la crisis de la construcción”, señaló una fuente del sector inmobiliario con actividad en la Ciudad.
La saliente con pasado en Vicente López
Burijson había llegado a la gestión porteña desde el municipio de Vicente López, donde Jorge Macri impulsó un fuerte proceso de desarrollo inmobiliario, especialmente sobre la Avenida del Libertador. Sin embargo, en la Ciudad quedó en el centro de una puja compleja entre intereses empresariales, técnicos y políticos, en un escenario atravesado por la reforma del Código Urbanístico aprobada a fines de 2024.
Esa modificación normativa fue presentada como respuesta a reclamos vecinales que buscaban limitar la densificación en barrios residenciales. No obstante, su aplicación práctica abrió un margen significativo de interpretación administrativa, especialmente en lo referido a excepciones y parámetros constructivos.

En ese esquema, la Dirección General de Interpretación Urbanística adquirió un rol determinante. Por esa oficina pasan los pedidos de adecuación normativa y las solicitudes que pueden alterar indicadores como altura, volumen o metros vendibles. Cada metro cuadrado adicional impacta de forma directa en la ecuación económica de los proyectos.
Junto con Burijson había desembarcado también Cristina Giraud al frente de esa Dirección, considerada por actores del mercado como el espacio donde se concentra la decisión técnica más sensible del área. Con el cambio de conducción, ese equilibrio interno podría reconfigurarse.
Quien ganó en la puja política
La llegada de Majdalani es leída en ámbitos políticos como un movimiento que fortalece al empresario y operador judicial Daniel Angelici, con influencia en distintos sectores del oficialismo porteño. En paralelo, consolida un esquema de poder que combina gestión administrativa con construcción política.
Majdalani deberá dejar su cargo en la Corporación Puerto Madero S.A., sociedad estatal con participación mixta encargada de administrar uno de los desarrollos urbanos más relevantes de la Ciudad. Anteriormente también se desempeñó como vicepresidenta de la Obra Social de la Ciudad (Ob.S.B.A.) durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

En el sector inmobiliario la designación es observada con cautela. Algunos desarrolladores sostienen que el principal problema no es normativo sino operativo: los tiempos administrativos, la discrecionalidad en la interpretación del Código y la previsibilidad en la aprobación de proyectos. Otros consideran que el cambio puede destrabar expedientes demorados y ordenar la relación entre el Gobierno y el mercado.
La Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano ocupa un lugar estratégico en la estructura porteña: interviene en la planificación territorial, en la aplicación del Código Urbanístico y en la articulación con inversores privados. En una Ciudad donde la construcción representa uno de los principales motores de actividad económica y generación de empleo, el funcionamiento de esa área tiene impacto directo en la dinámica del sector.
Se agilizarán trámites para edificar: qué establece el Código Urbanístico
El Código Urbanístico (CUR) de la Ciudad de Buenos Aires, reformado a fines de 2024, modificó parámetros centrales para el desarrollo inmobiliario. La actualización ajustó indicadores de altura, volumetría y mixtura de usos, con el objetivo declarado de ordenar la densificación y preservar la identidad de determinados barrios. La reforma también apuntó a reducir márgenes de discrecionalidad en la interpretación normativa y a establecer reglas más claras para la aprobación de proyectos.

Uno de los capítulos relevantes de la modificación incluyó incentivos específicos para la zona Sur de la Ciudad. El esquema mantuvo y amplió herramientas para promover la radicación de emprendimientos en barrios históricamente postergados, con mayores posibilidades de constructibilidad y estímulos vinculados a usos mixtos y desarrollo de vivienda. La intención oficial fue equilibrar el crecimiento urbano y direccionar inversión hacia áreas con menor presión inmobiliaria que el corredor norte.
En paralelo, el Gobierno planteó la necesidad de agilizar los trámites administrativos. La reforma incorporó ajustes en los circuitos técnicos, mayor digitalización y mecanismos de consulta que buscan otorgar previsibilidad a desarrolladores y propietarios antes de iniciar una obra.
El CUR sigue siendo la norma rectora que define qué se puede construir, cuánto y bajo qué condiciones; el desafío ahora pasa por aplicar esos lineamientos con mayor velocidad sin alterar el espíritu de la regulación aprobada.