El brutalismo volvió a ocupar un lugar central en la agenda arquitectónica global. Lejos de quedar asociado únicamente a los grandes íconos de hormigón del siglo XX, el movimiento encuentra hoy nuevas reinterpretaciones que combinan lenguaje estructural, escala urbana y una lógica contemporánea de uso mixto. En ese contexto se inscribe KING Toronto Residences, el proyecto que retoma el espíritu experimental de Habitat 67 y lo traslada a una nueva generación de desarrollo inmobiliario.
Diseñado por el estudio del arquitecto danés Bjarke Ingels (BIG), KING Toronto propone una lectura actual del brutalismo, entendiendo al hormigón no solo como material dominante, sino como herramienta para construir forma, identidad y paisaje urbano. Totaliza más de 120.000 m2 de superficie construida, combinando residencias, locales comerciales, espacios públicos y amenities.

El edificio se compone de volúmenes apilados, terrazas escalonadas y una geometría fragmentada que dialoga directamente con el legado de Moshe Safdie (nació en 1938 y es un arquitecto israelí-canadiense que sigue con vida y en actividad. Alcanzó reconocimiento internacional con Habitat 67 y desarrolló una extensa obra en América, Asia y Medio Oriente, convirtiéndose en una figura central de la arquitectura contemporánea) y su histórico complejo residencial canadiense.
A diferencia del Habitat 67, concebido como una experiencia habitacional experimental para clase media en el marco de la Expo 67, KING Toronto nace desde una lógica de gran inversión privada y mixtura de usos. El proyecto incluye residencias, espacios comerciales y áreas públicas, integrando arquitectura icónica con dinámica urbana contemporánea.

King Toronto Residences queda en el distrito King West, una de las zonas más dinámicas y consolidadas del centro de Toronto. El desarrollo se ubica sobre King Street West, en la intersección con Spadina Avenue, dentro del área conocida como Toronto Entertainment District, rodeada de proyectos culturales, gastronómicos y residenciales de alta gama.
Inversión
La inversión total del desarrollo supera los USD 1.000 millones, lo que lo convierte en uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de Canadá en los últimos años.
Su inauguración, prevista para este año, fue largamente esperada tanto por el mercado inmobiliario como por el mundo de la arquitectura, que sigue de cerca cómo los grandes estudios reinterpretan lenguajes históricos en clave actual.

No se trata solo de un edificio residencial, sino de un complejo de usos mixtos que incorpora locales comerciales, espacios gastronómicos y áreas comunes pensadas como extensión del espacio público. La planta baja busca diluir el límite entre edificio y ciudad, reforzando la idea de integración urbana.
En términos de mercado, el proyecto apunta a un segmento de alto poder adquisitivo, pero con un discurso arquitectónico que excede lo estrictamente residencial. La propuesta combina diseño de autor, ubicación estratégica y un fuerte componente simbólico.
En ese sentido, King Toronto se posiciona más cerca de los desarrollos icónicos globales que de los productos inmobiliarios tradicionales.

Lejos de concebir la naturaleza como un agregado decorativo, el proyecto incorpora árboles, jardines y cubiertas verdes como parte integral del sistema constructivo. Las terrazas escalonadas funcionan como extensiones privadas y semiprivadas, reforzando la idea de vivienda con espacio exterior propio, uno de los principios fundantes de Habitat 67.
Como se distribuye el proyecto
King Toronto Residences se construye con una combinación de hormigón arquitectónico, vidrio de alta performance y acero estructural, que permite resolver volúmenes complejos sin resignar luminosidad ni vistas. El proyecto está desarrollado por Westbank y Allied Properties REIT, dos firmas con trayectoria en desarrollos urbanos de gran escala, y ejecutado por un equipo de ingeniería especializado en estructuras modulares y fachadas ventiladas.
Las viviendas ofrecen tipologías variadas, desde estudios de diseño eficiente hasta amplios apartamentos de tres dormitorios y penthouses con terrazas privadas, muchas orientadas hacia el paisaje urbano y espacios verdes integrados. Además del componente residencial, el complejo incorpora locales comerciales en planta baja y áreas de servicios, pensados para gastronomía, comercio de proximidad y servicios al residente.

Las superficies comunes incluyen espacios de convivencia, gimnasios, salones y jardines, con una apuesta clara por mezclar vida urbana con ambientes interiores confortables y una lectura contemporánea del brutalismo como identidad arquitectónica.
Qué es el brutalismo
El brutalismo, surgido a mediados del siglo XX, se caracterizó por el uso expresivo del hormigón visto, la exaltación de la estructura y una estética honesta, sin ornamentos.

Durante décadas fue cuestionado por su dureza formal, pero en los últimos años experimenta una revalorización, impulsada por nuevas miradas que lo asocian a sustentabilidad, durabilidad y potencia espacial.
Como corriente arquitectónica, tuvo un recorrido pendular. Celebrado en su origen por su honestidad material y su vocación social, fue luego criticado por su dureza formal y su asociación con modelos urbanos fallidos. En los últimos años, sin embargo, volvió a ser revisitado desde una mirada más compleja. King Toronto se inscribe en esa relectura: recupera la fuerza expresiva del hormigón, pero la combina con vegetación, luz natural y espacios abiertos.

El brutalismo tiene obras emblemáticas en distintos países. Algunos ejemplos representativos son:
En el mundo
- Habitat 67 (Canadá): complejo residencial en Montreal diseñado por Moshe Safdie, ícono del brutalismo por su uso expresivo del hormigón y su concepción modular.
- Barbican Centre (Reino Unido): megacomplejo cultural y residencial en Londres, uno de los exponentes más reconocidos del brutalismo urbano europeo.
- Unité d’Habitation (Francia): edificio residencial de Le Corbusier en Marsella, antecedente clave del brutalismo por su escala, materialidad y lógica funcional.
En la Argentina
- Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Buenos Aires): proyectada por Clorindo Testa, Alicia Cazzaniga y Francisco Bullrich, uno de los máximos exponentes del brutalismo local.
- Banco de Londres y América del Sud (Buenos Aires, hoy Banco Hipotecario): obra de Clorindo Testa y el estudio SEPRA, referente indiscutido del brutalismo argentino por su estructura y expresión del hormigón visto.
Desde el punto de vista urbano, el edificio se integra al skyline sin competir con él. Su silueta irregular contrasta con las torres prismáticas del entorno, pero lo hace sin imponerse de manera agresiva. La fragmentación volumétrica permite que la masa construida dialogue con la escala peatonal, un desafío recurrente en las grandes ciudades norteamericanas.

La inauguración de King Toronto este año no solo suma un nuevo hito arquitectónico, sino que reactualiza debates históricos sobre densidad, forma urbana y calidad de vida. Al igual que ocurrió con Habitat 67 en su momento, el proyecto despierta lecturas contrapuestas: para algunos es una audacia necesaria; para otros, un objeto excesivamente icónico. Esa tensión, lejos de ser un problema, confirma su condición de obra relevante.