Punta del Este dejó de ser únicamente un destino estacional para transformarse en uno de los mercados inmobiliarios premium más activos de la región. Frente al mar y con una infraestructura urbana en expansión, el principal balneario uruguayo atraviesa un ciclo sostenido de desarrollo que combina volumen constructivo, diversidad de productos y una demanda internacional constante, con fuerte protagonismo argentino.
El fenómeno no se limita a la postal clásica de la península ni a la franja costera más consolidada. El crecimiento se extiende a lo largo de todo el departamento de Maldonado, desde el área del aeropuerto internacional hasta José Ignacio, con proyectos que avanzan sobre corredores estratégicos y zonas residenciales que ganan densidad y servicios.
Un mercado en números
El volumen de obra explica gran parte del atractivo actual en esta parte de Uruguay. En los últimos nueve años, Maldonado presentó más de 5,5 millones de m2 de construcción, con una inversión directa que supera los USD 12.000 millones. La actividad se distribuye entre edificaciones de baja, media y alta densidad, con edificios, casas, chacras y proyectos de vivienda social que amplían la base del mercado y sostienen la demanda.

La diversidad del producto se convirtió en uno de los rasgos centrales del ciclo actual. El mapa incluye desde desarrollos suntuosos frente al mar hasta propuestas orientadas a la clase media, además de más de 3.000 lotes que salen al mercado en todo el departamento para la construcción de viviendas unifamiliares.
Ese mix permite absorber distintos perfiles de compradores y consolida un ecosistema inmobiliario que ya no depende solo del turismo de verano.
El peso del inversor argentino
El capital argentino mantiene un rol dominante. Entre el 50% y el 55% de las operaciones inmobiliarias en Maldonado corresponden a compradores provenientes de la Argentina. Los uruguayos representan entre el 25% y el 35%, mientras que el resto se reparte entre inversores regionales y algunos capitales extra regionales.
Según Javier Sena, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este–Maldonado, el actual ciclo combina volumen y madurez. “El mercado dejó de depender del pico estacional y hoy funciona con lógica anual. Hay compradores que analizan renta, otros residencia y muchos que combinan ambas variables”, explicó.
Para Sena, la estabilidad normativa y la previsibilidad fiscal resultan determinantes para sostener el flujo de inversión regional.
La elección responde a una combinación de factores estructurales. Uruguay ofrece estabilidad institucional, reglas claras, previsibilidad jurídica y una economía sin sobresaltos bruscos. Ese contexto resulta clave para quienes buscan resguardar patrimonio, diversificar activos o adquirir una segunda residencia con potencial de renta.

A diferencia de otros ciclos, la demanda se mantiene activa durante todo el año y no solo en temporada alta. El mercado funciona con lógica de mediano y largo plazo, con compradores que priorizan seguridad, liquidez y permanencia.
Dónde se construye el premium
La expansión muestra polos bien definidos. La mayor concentración de obras se localiza en La Brava, Playa Mansa, Manantiales y José Ignacio, con una extensión progresiva hacia Rincón del Indio y sectores de Maldonado vinculados a la residencia permanente.

En estos corredores se combinan procesos de renovación urbana, disponibilidad de tierra y normativas que habilitan desarrollos en altura. Antiguos lotes o viviendas unifamiliares dan paso a edificios de mayor densidad, con foco en diseño, vistas y servicios.
Alejandra Covello, directora de Covello International, destacó el cambio cualitativo del producto. “El comprador premium ya no busca solo ubicación o vista al mar. Evalúa diseño, amenities, marca, servicios y posibilidad de uso real durante todo el año”, señaló.
En ese sentido, Covello remarcó que Punta del Este logró alinearse con tendencias globales, con desarrollos que replican estándares de Miami, Europa y Medio Oriente, pero con una escala urbana más amable.
Hoy se estiman entre 90 y 120 edificios en distintas etapas de obra en Punta del Este y su área de influencia directa. El volumen activo ronda entre 1 y 1,5 millones de m2 en ejecución, con predominio de vivienda colectiva destinada tanto a uso residencial como a inversión para renta anual o temporaria.
Precios y costos: un mercado segmentado
El mercado premium presenta una fuerte dispersión de valores. En términos de costo de construcción, la vivienda social se ubica entre USD 800 y USD 1.000 por m2, mientras que la vivienda media oscila entre USD 800 y USD 1.300 por m2, tanto en casas como en departamentos.
En el segmento alto, los costos se mueven entre USD 1.200 y USD 2.000 por m2, sin incluir el valor del terreno ni la infraestructura asociada. Cada proyecto responde a una ecuación particular, influida por ubicación, escala, estímulos fiscales y modalidad de compra de insumos.

En precios de venta, el abanico se amplía aún más. Existen productos con tickets desde USD 170.000 en zonas como Punta Ballena, con unidades de uno y dos dormitorios, mientras que en la Brava los valores escalan de manera significativa.
Los desarrollos de mayor visibilidad parten desde USD 1,7 millones y alcanzan los USD 7 millones, con operaciones incluso superiores en penthouses. En términos de precio por m2, el rango va desde USD 3.000 hasta USD 11.000, como en proyectos emblemáticos frente al mar. Las propuestas boutique de lujo se ubican en torno a USD 5.500 por m2.
Qué buscan los compradores
Más allá del precio, los compradores priorizan atributos que combinan calidad de vida, memoria afectiva y potencial de renta. Muchos argentinos eligen zonas asociadas a sus experiencias de vacaciones, como la Mansa, la Brava y la Península.

La Península, en particular, recuperó protagonismo como centro urbano, con proyectos que apuestan por un estilo de vida caminable, cercano a comercios, gastronomía y servicios. A eso se suma el crecimiento de los barrios privados, un formato que hasta hace pocos años no estaba permitido en la región y hoy se consolida como una opción demandada por familias y residentes permanentes.
Amenities y experiencia
El real estate premium de Punta del Este compite cada vez menos por ubicación y cada vez más por experiencia. Los proyectos incorporan estándares de hotelería de alto nivel: lobbies de doble altura con obras de arte, spas, piscinas climatizadas, gimnasios, coworkings, business centers, canchas de pádel y tenis, parrilleros con terrazas equipadas, fogones y servicios pensados para uso todo el año.

Las piscinas cubiertas se posicionan entre los amenities más demandados, junto con propuestas que permiten habitar la ciudad más allá del verano. La lógica estacional pierde peso frente a un modelo de residencia flexible, apto para vivir, alquilar o mantener como reserva de valor.
Branded residences y un nuevo hito urbano
En ese contexto, Punta del Este suma un nuevo capítulo con el inicio de obra de SLS Punta del Este Hotel & Residences, un proyecto de escala internacional ubicado en Playa Brava, Parada 10, sobre la Avenida del Mar.
Desarrollado por GNV Group, el emprendimiento marca el desembarco del concepto de branded residences con servicios hoteleros de lujo por primera vez en la ciudad. El proyecto se compone de dos torres de 24 niveles, con 266 residencias de uno a tres dormitorios y 80 habitaciones de hotel, integrando formato residencial y operación hotelera internacional. La duración estimada de obra es de 36 meses.

La propuesta combina privacidad residencial con servicios de alta gama, a través del ecosistema Accor One Living. Incluye propuestas gastronómicas, rooftop bar con vistas panorámicas, spa, gimnasio con salas de meditación, áreas de entrenamiento al aire libre, cancha de pádel, kids club, espacios para eventos privados, housekeeping, conserjería y room service.
El proyecto cuenta con unidades modelo finalizadas y un showroom con experiencia de realidad virtual que permite recorrer el edificio y su integración con el entorno natural de Playa Brava.
El rol de la construcción
Desde el lado constructivo, empresas como CRIBA participan en algunos de los desarrollos más relevantes del mercado premium. Entre ellos, Cipriani Ocean Resort, con avance en el hotel, el centro de convenciones, el casino y la primera torre residencial; Signature by the Sea, con arquitectura de Marcio Kogan; y Faro Seaside Residences, en José Ignacio, un proyecto de unidades exclusivas con foco en diseño, servicios y calidad constructiva.

Juan Manuel Valdes, director comercial de CRIBA, analizó el escenario constructivo. Indicó: “El desafío no pasa solo por construir más, sino por ejecutar mejor. Hoy el mercado premium exige calidad técnica, cumplimiento de plazos y una experiencia integral para el usuario final”.
Valdes remarcó que la demanda acompaña proyectos bien concebidos, incluso en contextos de costos elevados, siempre que exista respaldo y trayectoria detrás.
La capacidad de ejecutar obras complejas, cumplir plazos y sostener estándares de calidad se volvió un diferencial clave en un mercado cada vez más exigente.
Para Covello, el posicionamiento actual del balneario responde a una construcción de largo plazo. “Punta del Este consolidó un perfil propio dentro del Real Estate premium regional. No compite por precio, compite por calidad, previsibilidad y estilo de vida”, concluyó.